Una Justicia Inconcusa

Por: Luis Francisco Cabrera Martínez

Para el Mtro. Guillermo Contreras                                                                                                                                 

 con reconocimiento a su excelente trayectoria                                                                                                                     como abogado y por su cumpleaños.

             Recuerdo que en clase de introducción al derecho nos hablaban por primera vez acerca del concepto justicia como como el gran jurista romano Ulpiano lo definía: “la constante y perpetua voluntad de darle a cada quien lo que le corresponda.”(sic). Sin embargo al paso del tiempo el concepto dado por Ulpiano pierde ciertos efectos cuando se busca un verdadero acceso a la justicia en la actualidad, y nace una aporía al buscar una definición que se adecue a la impartición de justicia que se maneja al día de hoy. De aquí que el problema de la justicia, aun cuando se lo reduzca a la cuestión de saber si una medida social es medio adecuado para lograr un supuesto fin, no pueda ser siempre resuelto racionalmente. Bien decía el positivista Hans Kelsen que la justicia es meramente un concepto subjetivo porque un hombre es justo cuando su comportamiento coincide con un orden legal considerado justo. Pero, ¿Cómo saber cuándo un ordenamiento es justo? Cuando logra regular el comportamiento de los hombres en sociedad de tal manera que a todos les permite alcanzar la felicidad, esta última considerada como la aspiración principal de la búsqueda de la justicia.

En efecto, la afirmación anterior de que la felicidad es el fin último de la justicia no establece la cuestión de acceder a la justicia completamente, porque de aquí se plantea la pregunta del concepto felicidad; En este mismo orden, Platón  relaciona la justicia con la felicidad cuando afirma que solo el justo es feliz y el injusto desgraciado.

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Desde luego, un ordenamiento justo, es decir, aquel que garantiza a todos la felicidad, no puede nacer si, de acuerdo con el sentido conceptual de la palabra, se entiende por felicidad un sentimiento personal, es decir, lo que cada uno considera como tal. Por lo que considero imposible evitar que la felicidad del uno entre en conflicto con la felicidad del otro.

Sin duda alguna, la búsqueda de llegar a una justicia que sea firme y satisfaga a todo aquel que quiera alcanzarla puede parecer una utopía en el orden social que impera actualmente, no obstante la situación cambia cuando existan iniciativas que busquen desde las instituciones que imparten justicia en México, una verdadera independencia de esferas, que permita al juzgador concentrar todos sus esfuerzos en la difícil tarea de impartir justicia y, al mismo tiempo, contar con un órgano cuya responsabilidad exclusiva es el permanente mejoramiento de la administración de tribunales y juzgados.

Comencé este artículo tratando de buscar entender que la justicia puede lograr sus objetivos de procuración e impartición en nuestro sistema, pero aclaro que es un objetivo que no es expedito sino más bien evolutivo, que depende en una mayor parte de la legislación que regula las instituciones y organismos que se encargan de la impartición de justicia. México se encuentra en una etapa de transición política muy importante que sin lugar a duda marcara el rumbo de las instituciones y políticas públicas que marcan la vida jurídica de nuestro país.

La situación en el país está llegando a momentos críticos que nunca antes se habían vivido, donde los recursos públicos o privados son utilizados de manera abrupta de aquellos que detentan el poder y no para las fines que originalmente son destinados, como lo son la inversión para contar con las instalaciones, así como  con la preparación adecuada de los juzgadores que imparten justicia dentro del poder judicial. Concluyo diciendo que somos millones de mexicanos los que exigimos una justicia completa, expedita tal como se establece el artículo 17 de nuestra constitución, en nosotros esta la oportunidad de cambiar el rumbo político en México y el 2018 es una oportunidad para dejar una impronta en el futuro del país, no es momento de claudicar!