Giovanni Sartori sabio y polémico II: Contribución a la politologia moderna

Por: Isaac Riquelme, estudiante de Ciencias Políticas y Administración Pública, UNAM

Leer: primera parte 

No hay duda, de que todas las disciplinas de carácter científico, provienen necesariamente de la filosofía, negar su origen, sería al mismo tiempo negar su propia existencia, el problema radica cuando no existe un distinción palpable entre quienes pertenecen a la comunidad científica, ciertamente, las ciencias naturales han tenido un mayor desarraigo de su genealogía filosófica, de la que se ha observado en las ciencias sociales y muy específicamente en la ciencia política. De ahí que haya duda sobre la cientificidad de las Ciencias Políticas, podemos remontarnos a las clásicas obras de Platón, Aristóteles, Maquiavelo, Hobbes y Rousseau entre otros, quienes escriben sobre la parte normativa e idílica de la República y el Estado, meditaban en el deber ser y el justo medio de las cosas, que de alguna manera, determinados factores estarían reflejados en la  historia social, si tomamos en cuenta la utopía, la distopía y la entelequia, podemos ver que de estos modelos se basa gran parte de la realidad, por lo cual es inconcebible e inaceptable él dejar de revisar su trabajo, como algunos politólogos como él español Josep Colomer han propuesto:

“Uno de los mitos más difundidos entre ciertos cultores del pensamiento político y social contemporáneo a partir del cual se levantan muchas banderas de la “cientificidad” y la modernidad consiste en declarar y festejar la muerte de los clásicos. Esto tiene una ventaja innegable: evita el trabajo de leerlos, entenderlos, criticarlos y permite, consecuentemente superarlos por exclusión. (Aznar, 2006, P. 27 en Aznar y De Luca).

            Para Sartori, antes de hablar de ciencia política, resulta fundamental el tener en claro desde el comienzo ambos elementos por separado. “Esta división es necesaria, no sólo porque “ciencia y política” son variables que han cambiado mucho, sino también porque variaron en épocas diferentes y con diversas velocidades.” (Sartori, 2013, P. 202) Si observamos con atención las ideas de Sartori, podemos ver nítidamente como se encuentra firme su postura de que es indispensable tener en cuenta tanto a la semántica como a la historia, ya que de lo contrario, se puede degenerar el significado y hacer un uso maleable de los términos, tergiversando así el sentido auténtico, creando entonces, un conocimiento ambiguo y poco objetivo. Otra de las causas por las cuales se debe hacer ésta distinción, es para conocer cuál es el método y cuál es el objeto, pues en muchas ocasiones se desconoce de lo que se está hablando, es menester, puntualizar, que la visión de la política ha cambiado con el paso del tiempo y por ende, también la manera en la que se estudia, lo cual ha derivado en el actual estado de la ciencia política. “… los estudiosos de la política se habían planteado repetidamente también el problema del método, es decir, de las modalidades para recopilar informaciones, analizarlas y filtrarlas a fin de combinarlas en generalizaciones y explicaciones.” (Pasquino, 2013, P. 13).

            Uno de los problemas más graves que ha enfrentado la ciencia política en las últimas décadas, es el hecho de haber abandonado o restarle importancia a la filosofía, la historia y las definiciones, por adentrarse en el uso e importación de métodos cuantitativos y estructuralistas que han tenido su auge, cuando el conductismo proveniente de la psicología, arribó al abordaje de la política, lo anterior se dio porque se creía que las ciencias sociales, debían emular a las ciencias naturales, olvidándose nuevamente de que los objetos de estudio son completamente diferentes, por lo cual no pueden ser estudiados de manera similar, este error, se debe en parte a que a menudo se olvida que existe una distinción entre el sentido estricto de la ciencia, en el cual encontramos como referencia a la física, que de hecho hoy en día muchas de las ciencias naturales no se apegan al modelo fisicalista, y el sentido lato que deriva en las ciencias clasificatorias, entendiendo que entre ambos extremos, se encuentran múltiples intermedios como el mismo Sartori lo ha expuesto. Como afirmamamos en en la primera parte de este homenaje póstumo, fue sino el creador si uno de los contribuidores más destacados en el estudio e incorporación en los programas de la ciencia política.

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             Puedo destacar  dos aspectos de la disciplina, la autonomía y la identidad. Si bien es cierto de que el hombre debe ser universal y que no existen fronteras ni muros en el conocimiento, y que más aún, “Las Ciencias Sociales” deben mostrar fraternidad las unas con las otras para crear un trabajo colectivo, también es necesario, que al mismo tiempo exista una distinción entre cada una de ellas. Cuando se habla de autonomía, se hace referencia a que la politología es única y diferente de sus símiles, de que puede trabajar de forma independiente, que es autosuficiente: “La política es una causa primera, una causa generadora no sólo de sí misma, sino también de todo el resto dada su supremacía.” (Sartori, 2013, P. 208). Por su parte la identidad, se encarga de hallar el sentido auténtico de la política, es decir, que es o que la distingue de lo social, lo moral, lo económico y lo religioso de manera que se relaciona con cada uno de ellos y a la vez cómo se separa, de  igual forma, la disciplina que estudia a la política, debe contar con objetos de estudio que estén perfectamente identificados y puedan entonces, ser estudiados autónomamente, o sea que por ejemplo se pueda estudiar al régimen político, al sistema electoral o al Estado desde el punto de vista politológico y no jurídico o sociológico:

“Mi sugerencia es pues, que el modo más fructífero de afrontar la crisis de identidad de la política, no es preguntarse en que se diferencian el comportamiento animal político del animal social y económico, es preguntarse cómo se han ido diferenciando y organizado desde el punto de vista estructural las colectividades humanas. Por consiguiente la pregunta pasa a ser cuál será la denotación de las expresiones en política  y sistema político con respecto a las de sistema social y económico.” (Sartori, 2013, P. 218-219)

         En 2004 cuando Sartori se despide de las universidades americanas, y retorna hacia Italia, escribe sobre cómo la Ciencia Política se ha desviado por un sendero erróneo, con el obsesivo fin de  “cientifizarse” en un pequeño articulo originalmente publicado en inglés titulado “Where Political Science going to? Manifiesta su descontento con las actuales tendencias de la politología, principalmente las que se encuentran presentes en las escuelas americanas. Parece que Sartori no se equivocó, pues a casi tres décadas de haber diseñado una metodología para la ciencia política, fue testigo de los males que predijo, como la producción de un conocimiento muy sofisticado, pero carente de valor significativo y compromiso social.

“En conjunto, entonces me parece que la ciencia política que se lleva ahora ha adoptado un modelo de ciencia inadecuado… porque no ha conseguido formular su específica metodología… Así nos encontramos con una ciencia incompleta que carece de método lógico y que ignora la lógica.” (Sartori, 2012, P. 325)

         El problema de la cuantificación, es que la gran mayoría de las veces, resulta ser prematura, por lo cual por más que los datos sean exactos, no arrojan conocimiento confiable, de igual forma, se ha utilizado el discurso falaz de que una vez superada la evaluación conceptual y realizado el estudio empírico, es necesaria la medición, lo cual le brindará mayor rigor y cientificidad a una investigación sociológica, como el Dr. Rein Taagepera (2015) lo ha expuesto el múltiples ocasiones. “El amplio es que la ciencia camina en dos piernas, pero las ciencias sociales tratan de saltar con una sola. Estas se enfocan en el análisis empírico que responden  a la cuestión ¿Cómo son las cosas? Pero olvidan a los modelos lógico-cuantitativos, a la pregunta, ¿Cómo deberían ser las cosas a partir de bases lógicas?” (P.10) nadie duda de la capacidad del profesor estonio, pero quizás su formación como físico, no le hace ver que hay muchas variables que subyacen, por lo cual no es una propiedad ni tarea del politólogo, el ser futurólogo ni hacer predicciones a partir de cálculos matemáticos como él lo pretende, por otra parte no se trata de crear conflictos, sino concilios, entre cuanititativistas y cualitativistas, como la hecho Jon Elster (2010), King, Kheoane y Verba (2012) o como lo expresa uno de los estudiosos más allegados a Sartori, Gianfranco Pasquino (2009): “una vez que la terminología y los conceptos han sido definidos con precisión, Sartori, no se opone en lo absoluto a la cuantificación, aun cuando no cree que todos los fenómenos políticos puedan ser mejor analizados interpretados y explicados usando herramientas y fórmulas matemáticas. (P. 65)

           Tal vez uno de los ejemplos más claros sea el trabajo coordinado por Guillermo O´Donnell, Philippe Schmitter y Laurence Whitehead, en donde se realizó una investigación histórica y empírica sobre varios países de Latinoamérica y Europa del Sur, que procedían de regímenes autoritarios de diversa índole y partían hacia una democracia política, bien se pudo predecir a partir de parámetros y estadísticas el éxito o fracaso de cada una de la democratizaciones, pero los autores insistieron en sus conclusiones de que la transición es un proceso incierto, en donde en el mejor los casos se logra la consolidación democrática, pero existe la posibilidad de retornar a algún tipo de autoritarismo o dirigirse por una vía socialista.

             Lo grave del asunto, es que por ese afán de ser cada vez más científicos, estamos perdiendo nuestra esencia social y humanística, ya que investigamos y escribimos para otros cientístas sociales, y no con el fin óptimo y más puro de la política, que es el mejorar la calidad de vida de las personas, ya ni intentamos promover la cultura política para que cada quien tome la parte activa dentro del Estado que le corresponde como deber cívico y personal, es por ello que el discípulo mexicano más destacado de Sartori, César Cansino, (2010) ha presentado una sentencia para nuestra disciplina, la cual metafóricamente debe morir para renacer como el ave fénix.

“Sostengo que si la ciencia política aspira realmente a ofrecer mejores y más completas explicaciones sobre los grandes temas de la política, y superar así el hiperfactualismo, la trivialización a los que han condenado la tiranía del dato duro y los enfoques  matemáticos, la disciplina deberá perecer tal y como la conocemos ahora para renacer en algo completamente distinto, en una ciencia menos contaminada de cientificidad y más sensible a la propia experiencia, o sea a la vida política, una disciplina menos constreñida por el método y más abierta al pensamiento.” (P. 16)

            Este es un reto que enfrentaremos las nuevas generaciones de politólogos, por lo que es menester, identificar realmente cual es nuestra disciplina, ya que si bien la ciencia política proviene de la filosofía, la teoría y doctrinas políticas, y a su vez se complementa de la economía y la sociología política, tenemos tareas propias que nos pertenecen y corresponden a nosotros mismos y que como diría John Dunn (2014) no hay que salvar a la política de la filosofía, sino salvar a la política con filosofía. Tampoco debemos desechar las herramientas que la tecnología nos brinda, ni renegar del respaldo que nos proporcionan las cifras, pero hay que terminar de consolidar nuestra propia identidad y autonomía, antes de pensar en importar instrumentos de otras partes, hoy en día encontramos cientos de artículos llenos de gráficas y datos estadísticos, los cuales sin una sólida teoría y reflexión, se quedan en simples número que nada comunican, lo pudimos observar explícitamente en las pasadas elecciones de noviembre, en Estados Unidos, en donde los politólogos con base en métodos cuantitativos, predijeron la “inminente” victoria de Hillary Clinton, mientras que los filósofos y teóricos políticos, nos advertían que se podía imponer el fundamentalismo nacionalista y retrograda de los americanos, que como lo dijo Samuel Huntington en Who are we? “el americano es blanco y protestante”. Por ello y por múltiples factores más, debemos tomar en cuenta otros elementos presentes en el espacio-tiempo de una sociedad para así realizar un mejor análisis. “Por decirlo en pocas palabras, piensa antes de contar y al mismo tiempo cuando pienses usa la lógica.” (Sartori, 2012, P. 330)

Referencias.

Aznar Luis y De Luca Miguel (2006) Política. Cuestiones y problemas. Ariel.

Cansino César (2010) La muerte de la ciencia política. Debate.

Dunn John (2014) Libertad para el Pueblo: La historia de la democracia. FCE

Elster Jon (2010) La explicación del comportamiento social: Más tuercas y tornillos para las ciencias sociales. Gedisa.

King Gary Kheohane Robert y Verba Sidney (2012) El diseño de la Investigación Social: La inferencia científica en los estudios cualitativos. Alianza Editorial.

Pasquino Gianfranco (2009) Las contribuciones de Giovanni Sartori a la Ciencia Política. PP. 63-73 en López Rubí Calderón José Ramón Coord. Para leer a Sartori. BUAP

(2011) Nuevo curso de ciencia política. FCE

Sartori Giovanni (2008) ¿Qué es la democracia? Taurus

(2009) La democracia en treinta lecciones Taurus

(2012) Cómo hacer ciencia política. Taurus

(2013) La política: Lógica y método en las ciencias sociales. FCE

(2014) Elementos  de Teoría Política. Alianza Editorial

(2016) La carrera hacia ningún lugar: Diez lecciones sobre nuestra sociedad en peligro. Taurus.

Squella Agustín (2005) Norberto Bobbio: Un hombre Fierro y Justo.

Taagepera Rein (2015) “La balanza probando la ley de Duverger en el nivel nacional” en De política. Revista de la Asociación Mexicana de Ciencias Políticas. Año 3 No. 4-5 PP. 9-19.