Giovanni Sartori: Un Hombre Sabio y Polémico

Por Isaac Riquelme: Estudiate de Ciencias Politicas y Administración Pública, UNAM

Recientemente la comunidad académica mundial ha sufrido una lamentable pérdida, la muerte del Dr. Giovanni Sartori, quienes más hemos sentido su desenlace, somos aquellos que pertenecemos al gremio politológico, aunque es evidente que el trabajo intelectual del politólogo y filósofo italiano ha traspasado las fronteras que se han querido imponer entre las distintas disciplinas que conforman a las ciencias sociales y desde luego también a las humanidades. Con motivo de su fallecimiento, me he propuesto esbozar las contribuciones sartorianas a la ciencia política, pero sobre todo proyectar la manera en que su obra influye directamente sobre los que nos encontramos en proceso de formación, es decir, los estudiantes de pregrado, alentando de igual manera a las futuras generaciones que ocuparan las aulas y pupitres de las facultades en ciencias sociales a que se adentren e induzcan progresivamente al debate contemporáneo de éste gran pensador del siglo XX. He decido nombrar a este pequeño ensayo-homenaje como Giovanni Sartori: Un hombre Sabio y Polémico, pues lo demostró a lo largo de su longeva carrera como académico y escritor. Su obra es apasionante, ecléctica y comprometida, lo cual sin duda alguna lo convierte en un referente de la ciencia política y del compromiso de que esta no se circunscribiera a las aulas especializadas. Fue polémico porque en cada una de sus obras daba pauta al surgimiento de nuevas disertaciones sobre algún tema en específico, porque ejerció el verdadero sentido de la libertad de expresión, al hacer críticas y declaraciones que muy pocos se atrevían a externar, por no poner en riesgo su prestigio y estatus de eruditos.

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¿Quién fue Giovanni Sartori?

Giovanni Sartori nació el 14 de Mayo de 1924 en la ciudad de Florencia Italia, por lo cual en su juventud fue testigo de diversos conflictos bélicos e ideológicos, mismos que le arraigaron fervientemente un anhelo por la democracia, además se vio en la necesidad de ocultarse por más de diez meses en un pequeño cuarto para asegurar su vida, en donde encontró como refugio a la filosofía, comenzó a leer diligentemente a Hegel, Croce, Gentile, entre otros, seguramente ahí encontró su vocación. Obtuvo el grado de licenciado en Ciencias Sociales, pronto consigue una adjuntía en materias relacionadas con filosofía política, hasta que logra finalmente una cátedra definitiva, años más tarde se plantea introducir a la disciplina de la politología en las facultades de ciencias políticas, en donde paradójicamente, no existía en los planes de estudio una sola asignatura que tratase propiamente de ciencia política, lo cual desde luego implicaba un complicado reto para el joven profesor y al cual desde luego, estaba dispuesto a superar.

“…a partir de 1956 conseguí introducir la ciencia política  en el plan de estudios de la Facultad de Ciencias Políticas de Florencia. Después de eso, me trasladé, siempre como profesor encargado a una disciplina completamente nueva y mirada con recelo por muchos… A partir de  1963 (tuve que esperar seis años en todo caso mucho menos de lo previsto) me convertí en el primer y único catedrático de Ciencia Política en Italia, por supuesto tuve que usar una entrada lateral, ganando una oposición de sociología, pero una vez catedratizado no me resultó muy difícil volver a la ciencia política contra todo pronóstico, lo conseguí, la tarea siguiente, consistía en promover y defender la disciplina.” (Sartori, 2002, P. 507)

Sartori fue precursor y pionero de la ciencia política,  defendió  su formación y fin, es decir, fue crítico y vio con recelo los postulados conductistas, estructuralistas  cuantitativistas, aquellos que intentan dar una explicación causal a través de meros datos y cifras, sobre todo, observará con mucho detalle el desarrollo de la ciencia política en Estados Unidos desde que hizo una estancia posdoctoral entre 1949 y 1950 hasta su llegada a Standford y posteriormente su traslado hacia la universidad de Columbia en Nueva York, en donde hubo sido profesor extraordinario de acuerdo a las anécdotas de varios de sus estudiantes, además escribió gran parte de sus textos destinados a la enseñanza como Elementos de Teoría Política (2014).  “Como profesor siempre fue riguroso y exigente. Muy exigente. Siempre demandaba y agradecía exposiciones que se presentaran con coherencia y consistencia… En toda la expresión del término, siempre ha sido un profesor con vocación para la enseñanza, con gran sentido del humor y riguroso para demandar de sus alumnos trabajo serio y comprometido hard work como le gustaba decir.” (Islas, 2012, P. 492 en Sartori). Sugiero ver el comentario de Jorge Islas sobre Sartori como su mentor disponible en la siguiente liga:

https://www.youtube.com/watch?v=lstddLYuWLQ

La trascendencia del trabajo de Sartori como académico, investigador, escritor, comunicador y conferencista, le hizo recibir nueve doctorados  honoris causa, entre ellos uno por la Universidad Nacional Autónoma de México en 2007, el Premio Príncipe de Asturias en ciencias sociales en el año 2005, el premio Karl Deutsch de la International Political Science Association en 2009 y el premio Isaiah Berlin en 2013. Injustamente, nunca fue galardonado con el premio Johan Skytte, equivalente al “Nobel en Ciencia Política.” Otorgado por la corona sueca, quizá en parte a las polémicas que desató en sus publicaciones, ya que la comunidad purista de la ciencia política, nunca estuvo de acuerdo con que abarcara otras temáticas que no fuesen propios de la disciplina, como puede verse claramente en su obra más popular Homo Videns o  hasta en su último libro La carrera hacia ningún lugar. (2016)

El presente artículo no pretende ser sólo biográfico ni limitarse a reseñar el listado de su bibliografía, la obra de Sartori es amplia y muy variada, de hecho es posible identificar varios momentos en su carrera:

  1. Sus inicios como filósofo: en donde estudia sobre la lógica, la teoría del Estado, la semántica y hace una revisión minuciosa de diversos pensadores.
  2. El teórico de la democracia: en donde expone de manera normativa los principios de la democracia liberal representativa que tanto anhelaba, construyendo categorías, afianzando conceptos y analizando la trasformación de la democracia directa de los antiguos comparándola con  la de los modernos.
  3. El politólogo: recurriendo al estudio de la política comparada, tanto en el constitucionalismo, donde analiza a las constituciones que existen en regímenes democráticos y no democráticos, a las cuales describe como un instrumento que sirve para limitar el poder político de los gobernantes, como en el estudio de los partidos políticos, en donde, entre otros casos, se ocupa minuciosamente del mexicano al catalogar al PRI de la década de 1980, ya no como un partido de Estado, sino como un partido hegemónico.
  4. El metodólogo: quizás una de las partes más palpitantes de toda su carrera, fue hacerse cargo de la definición y consolidación de la ciencia política junto con otros estudiosos como Robert Dahl, Maurice Duverger y Juan Linz, al proponer la utilización de una metodología en donde el logos  estuviese explícitamente presente y no sólo se recurriera a las técnicas de investigación, de igual forma defendió las entonces recién conquistadas identidad y autonomía de la politología moderna, condenó el desvío de la misma por la utilización excesiva de técnicas y métodos estadísticos y estructuralistas, e incluso como lo veremos, nos alertó de la posible decadencia de la Ciencia Política.
  5. Por último tenemos al cientísta social: pensador, crítico y observador de las problemáticas y desafíos que la modernidad habría de enfrentar, como la falta de cultura política, debido a la incapacidad de comprensión de términos abstractos, efecto causado por lo que denominó como la generación de los “videoniños”, pues estos al ser expuestos a la proyección de imágenes, es mucho más difícil que conciban algo que no pueden ver, de igual forma entró en el debate del multiculturalismo, en donde evidentemente creó mucha controversia e inclusive fue acusado de intolerante, pues opinaba que la democracia podía ser exportable, pero la importación de otras culturas dentro de las grandes potencias democráticas europeas, ponían seriamente en riesgo su estabilidad, ya que sacrificaban a la democracia por un aparente incremento en la economía, se refería enfáticamente a las personas provenientes de países de medio oriente, en donde aún no existe una separación entre política y religión, permaneciendo así la teocracia, lo cual ha dejado de existir en occidente desde hace algún tiempo, es menester, aclarar, que Giovanni Sartori no tenía nada en contra del Islam como religión ni de los musulmanes, pero argumentaba que ellos no tenían arraigados los valores de una cultura democrática, no porque esta fuese su voluntad, sino porque los desconocían por completo y por tanto intentarían imponer sus propios valores, por otra parte, Sartori sorprendió a la academia al escribir sobre el deterioro del planeta, en un libro titulado la tierra explota: superpoblación y desarrollo, en coautoría con Gianni Mazzoleni. Para los fines de este ensayo, sólo se comentará en el punto 2 anteriormente señalado, tras haber comentado su trayectoria académica.