No todo es culpa de uno

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Por: Nohemi Guadalupe González López

¡Súbale güera! ¡Sí voy para el mercado! más pa´tras hay espacio ¡Joven por ahí su pasaje! ¡Hágale dos filas! ¡Ahí va la puerta! ¡Señorita otra vez usted! Siéntese ahí, no más me deja ver el retrovisor; ya me encuentra tres días seguidos , es que ahorita si estoy chambeando desde que canta el gallo, a la misma hora que se va para su escuela, ora si me tengo que levantar bien temprano, no más me tomo un café y a darle todo el día, hasta que mi mujer me va a encontrar ahí por el crucero del tren como a las diez y me lleva un taco, yo le digo que vaya más temprano, es que me da hambre como a las 8, pero pues también tiene razón.

 ¿Ya le dije que mi chamaco se tiene que ir al CRIT primero?  Y mi mujer lo lleva le dan una terapia ahí mas o menos y ya después me encuentra, eso es casi diario, nos hemos querido embarazar otra vez–digo que nos embarazamos, porque los dos tenemos antojos, nos da vómito y nos ponemos gordos–, pero pues no más no se puede, porqué ¿y cómo compro el doble de ropa? ¿Y el doble de leche? ¿y el doble de todo?  No, pues mejor ya dijimos que hasta que mi chamaco esté más grandecito porque ahorita ella también lo atiende muy bien, lo tiene que estar cuidando porque ya ve que esas enfermedades si están feas, como que ahora que va a las terapias le ayuda un poquito más, ya hasta va queriendo hablar. A ver que dice Dios, ojalá nos ayude.

Oiga no se vaya a espantar, ya le dije a mi  mujer que ya la veo varias veces y me dice que no la esté espantando a usted , luego me quiera acusar de acoso, pero la verdad es que no señorita, yo no más por hacerme el perico le hablo, no crea que de verás me la quiera robar o algo, porque anda feo eso de los robos, no digamos lo de los feminicidios, ya vio que en la capital andan matando a un montón de mujeres, yo no sé bien porque, pero en la radio hablan poquito de eso, quién sabe por qué harán esas cosas, si yo a mi mujer la quiero un montón, luego mi papá dice “dile a tu mujer que te cocine” “que te planche” y yo no más pienso , que ya hace mucho con atender a mijo, pero no se lo digo porque me acusa con todos los tíos y ¡pa´qué quiere!

Por eso le digo que no se espante de mí, aunque aquí en la micro se ven muchas cosas, luego se van bajando las muchachas que van como a usted a la escuela pues se arreglan bien, aunque yo digo que no hay mujer fea ni hombre feo; pero no más ponen un pie en la escalera hay muchos que se las quedan viendo, y mire que pa´eso no hay edad, unos bien rucos otros de su edad, unos hasta con su esposa; yo digo que a ustedes sienten feo ¿a poco no? Pero ¡nombre! Eso es poquito, luego hay otros que vienen peleando, yo no más escucho lo que dicen y entre mi digo – si no están felices, pues ya sepárense – es que unos casi casi se plantan sus cachetadas. Pero viera de los novios hay otros que también me hacen enojar, le gritan a uno como si fuera burro, que si huele a gasolina, que si hay un montón de tráfico, que si les di mal el cambio, que si llevo música que no les gusta; pues no todo es culpa de uno, a ver si tanto pueden porque andan en la micro repegandose con la prole, aquí todos estamos igual de jodidos, bueno unos más que otros, porque el otro día leí que decía que según clase económicas desarrolladas y desarrollada con tendencia a pobre, pues si unos estamos más jodidos que otros, mire, no más fíjese los zapatos del pasaje, unos los traen bien rotos, otros sus botas de piel, yo no sé por qué las dependencias esas, van a hacer sus encuestas bien largotototas de las clases sociales, no más que se suban a la micro un día y van a ver lo desiguales que somos, el aroma de la democracia, yo por eso no sé si será verdad que la justicia es igual, yo creo que es más justa para los de las botas de piel, eso es lo que uno ve, pero quién sabe, por eso ya ve aquél poema del Carbonero, que más bien quiere que Dios sea justo, pero mire que, el valiente vive hasta que el cobarde quiere, por eso yo no me dejo, estoy jodido, pero merezco respeto, y también las marchantas que venden enfrente del palacio de hierro. Hasta me da risa, no ve que ya no somos un pueblo con Palacio de Hierro, es un palacio de Hierro con un pueblo, y pues la verdad si está chiquita la ciudad pero no es para tanto.

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¡La Independencia! ¡Súbale, súbale! ¡Haciendo doble fila por favor!

Mire este se va a querer subir a cantar, yo no digo que esté mal, no más que quien sabe si un día nos saque aquí mismito la navaja — pero ps que se subam igual y yo termino cantando rolitas de Jose Jose –,  yo quiero vivir, jodido, pero coleando, como dice mi mamá, yo entiendo que no tengan chamba y que cada quien le hace su luchita en la vida pero ya ven cada cosa que pasa luego que si roban, que si matan , luego hasta los mismos rateros terminan muertos, yo digo que debería haber más trabajos, pero bueno también en unos pagan bien poquito, yo aquí pues saco pa´comer, luego dicen que uno es pobre porque quiere, pero a mí nunca me dieron a elegir si quería ser pobre, yo no más pienso que será de mijo, así como usted sus papás han de estar pensando que no vaya a ser tanto estudio y estudio pa´que luego le quieran pagar bien poquito, tampoco se vale.

Tampoco le vaya a hacer como yo, no está para saberlo ni yo para contarlo, pero yo ví a mi mujer en la prepa y como dicen “amor a primera vista” ya nos encariñamos un rato, ni crea que tanto, no le digo que ni la prepa terminamos, luego vino lo feo cuando vimos que de amor no se come, y luego necios que queríamos un hijo, nos aguantamos varios años hasta que nos animamos, por ahí yo andaba de trabajo en trabajo, pero cuando vino el Guicho, ahí si me tuve que fletar no más en uno porque siendo padre uno ya no está para caprichos, a veces quisiera comprarme mi propia micro, pero con el ojo de la cara que cuestan, mejor como todo el año, luego para lo feo que la dejan,  es que usted nada más se sube un ratito, pero estar aquí todo el día, ver como lo rayan, suben los pies, le riegan cosas ¡no cuidan nada! si le digo que no toda la culpa es de uno,  pero eso pues como sea ahí sí, a veces la culpa es de uno, pero güera en serio que esto es una competencia de pasajes diario, sólo una vez me ha tocado chocar, y si se hizo un problemón que si le cuento no termino hoy, pero viera me quede sin sueldos como tres semana el patrón no perdona, – ni modo- dijo mi mujer , así se arreglan las cosas últimamente con un –ni modo- aunque más que arreglar yo digo que uno nada más se consuela, igualito que cuando uno está en un problema y le llora a Dios aunque, le prende veladoras, pero de ahí a que se resuelva el problema quien sabe, pero ya por lo menos fue un consuelo ¿no cree?

Si le digo que aquí en el micro pasan muchas cosas, lo bueno es que hoy me encontré con usted que es bien amable y ya me escuchó todo esto, le dije que soy bien perico, cuando empiezo  a ver quién me calla, pero como ahora si ya me pasé, usted dígame ¿cómo es una universidad?, oiga de verás precisamente que hablamos de Dios, el otro día llevaba un libro “Justina” pobre muchacha entre mejor se portaba, parece que Dios la castigaba, y su hermana ¿no, también hay un libro de ella? ¿verdad? Usted sabrá más; si yo me acuerdo cuando era estudiante me gustaba leer, primero más que la verdad fue el morbo, que la maestra empezó a decir que la novela erótica, ya ve que cuando uno es chamaco tiene la mente bien cochambrosa, pero después si me gustó y no por el morbo, luego que la maestra de español me dice que era bueno para las lecturas y que ya me encarrilara, que tenía futuro entonces me puso a escuchar música, decía que me iba a relajar, que me iba a servir para estudiar y concentrarme, y yo no más escuchando “Don palabras” que era el único disco que tenía, mi mamá decía que si quería alegrar mi oído o mi panza, pero cuando la maestra me llevaba música a la escuela , escuché las cuatro estaciones de Vivaldi, ora sí que de pata rajada pasé a la alta alcurnia, me sentía todo un galardonado, hasta me surgió la idea de estudiar música y de verás lo iba a hacer pero pues ya ve, tantito el amor, tantito la pobreza, tantito  la mala cabeza y le vuelvo a decir, que no todo es culpa de uno, pero la mayoría de las cosas son así.

¡Ay mire no más! Ya me clavé otra vez diciendo mis cosas y ya ni chance hubo que me dijera por qué hoy no trae sus lentes; ¿aquí baja verdad güera? Que le vaya bien, no se descuide, con todo lo que le dije de las muchachas, a ver si mañana nos encontramos; bájele con cuidado.

¡San Diego! ¡San Diego! Súbale, súbale, no más no se empujen. Luego dicen que la culpa es de uno…

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