El perfil de egreso de los estudiantes de nivel superior, su importancia y concepción

Agradecemos a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla la preparación continua que ofrece para sus profesores.

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Felipe Espinoza

Por: Báez Simón, N.S. Ronquillo Sánchez, N. Rosas Sánchez, J.F. Conrado, Parraguirre Lezama: Todos profesores de la Benemérita universidad autónoma (BUAP) de puebla campus Tetela de Ocampo. 

 I.  Introducción

La necesidad de crear un perfil profesional de egreso en todas las universidades de nuestro país  obedece a la oferta de trabajo existente, que requiere gente avocada a algún tipo de actividad en el ámbito de los servicios, la manufactura, el área de la salud, la tecnología, entre otros campos; esto con el fin de lograr un capital humano que aporte al país el  desarrollo de sus fuerzas productivas y se traduzca en beneficios. Sin embargo, es necesario también no omitir la labor de formación humana que tiene cualquier universidad, ya que ciudadanos que son capaces de interpretar y explicar procesos sociales, económicos, financieros, culturales y naturales, son competentes para tomar decisiones individuales o colectivas que favorezcan a todos. Por consiguiente, es menester que el acceso al nivel educativo superior permee en todas y todos los jóvenes mexicanos; cambiando –con un acorde sistema de admisión apegado a los contrastes que imperan en nuestro país- la elección de unos cuantos, por el acceso general al nivel superior de formación.

II.  DESARROLLO

Se concibe el perfil de egreso como un compromiso entre la institución educativa, los alumnos y la sociedad, pues quedan puntualizados los compromisos que contrae y que constituyen el carácter de identificación de la profesión y, a su vez, determina los ámbitos centrales de realización de la profesión y sus competencias clave asociadas. Roberto Hawes B argumenta que:

“El perfil de egreso describe los dominios de competencias en tanto ámbitos de realización que caracterizan al egresado de una profesión, y que expresan un nivel de habilitación básica respecto de las competencias a partir de los desempeños evidenciados durante el proceso de formación del estudiante” (Hawes, 2010).

Así entonces, implica definir de forma general las características principales que serán adoptadas como resultado de haber transitado por una determinada propuesta de formación profesional. Las características que pueden ser consideradas importantes para conformar en un perfil de egreso son:

“1.- Las áreas de conocimiento en las cuales tiene un cierto dominio (por ejemplo: biología molecular, resistencia de materiales, geología, etc.).

2.- Lo que será capaz de hacer en ellas (por ejemplo: aplicar sus leyes, relacionarlas entre sí en la investigación, emplearlas en un determinado campo práctico, etc.).

3.- Los valores y actividades que probablemente habrá asimilado (por ejemplo: ser promotor de cambios sociales, pugnar por el desarrollo de las comunidades marginadas, intervenir de determinada manera ante ciertos problemas, etc.).

4.- Las destrezas     que habrá desarrollado (por ejemplo: habilidad para organizar y dirigir el trabajo en grupos, habilidad para encontrar aplicaciones prácticas a conocimientos abstractos)” (Lara García, 2004:58).

Lo descrito en los párrafos anteriores son puntos que se deberán considerar  básicos para dar una estructura a el perfil de egreso y que, como tal, deberán abarcar las profesiones que ofertan las universidades, con el fin de que los oferentes en el mercado de trabajo tengan la certeza de saber con qué material humano podrán disponer en su empresa. Para esa certeza que busca el mercado laboral en los futuros talentos egresados de las universidades, los elementos que no deben estar ausentes del perfil de  egreso son considerados los siguientes:

-Conocimientos: aquel que puede estar formado por datos específicos, de medios y modos para procesar esos datos, capacidad de abstracción  según el área de estudio, aprendizaje formativo en el cual el conocimiento de cosas se relacione con las actitudes y valores que propone formar conjuntamente a los y las estudiantes.

-Habilidades: serie de destrezas o desempeños (tales como la creatividad e innovación, análisis, síntesis, capacidad de establecer relaciones sociales productivas, fraternas, políticas, etc) que se espera amplíen la eficiencia del alumno al momento de desarrollarlas, las construya y las internalice.

-Actividades: formas de acción /reacción del individuo en relación al objeto de estudio. Las actividades son adquiridas y –por lo tanto- , educables.

-Aptitudes: se entiende como la disposición innata con que cuenta un individuo y que es susceptible de potenciarse para el desarrollo de las habilidades.

-Capacidades: es el conjunto de la unión de destreza, aptitud y habilidad (ejemplos: capacidad motriz, capacidad de abstracción de fenómenos sociales, lógica matemática, etc.)

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Carolino ©PoliteiaEspacioAbierto

Hasta aquí, se ha mostrado la relevancia y la  importancia que comprende un perfil de egreso, así como también  sus características y elementos que impulsarán el desarrollo de las y los estudiantes. Ahora bien, si esta formación que aquí se plasma y está dirigida a que tengan cabida en el mercado laboral y –en el mejor de los casos- ser generadores de iniciativas emprendedoras que detonen la disponibilidad de empleos, ¿Qué lugar ocupa la concepción humanista de una institución de educación superior? ¿Es tan trascendental que no debe dejarse al margen, o bien,  debería ser la base misma de la educación actual?

Vayamos por partes, ¿Qué es el humanismo? ¿Qué es la educación humanista? Más allá de una frase publicitaria que puede adjudicarse algún colegio educativo en diversas partes de nuestro país, esta corriente filosófica tiene por objetivo formar personas de manera integral, que cada uno de los individuos que conforman la sociedad sean útiles para sí mismos y para los demás hombres y mujeres con que se relaciona; no sólo se debe enfatizar en temas curriculares sino que además se debe insistir en la transmisión de creencias, normas y valores que coadyuven al fortalecimiento del respeto y la tolerancia entre los hombres y las mujeres.

La excelencia académica sin un actuar digno no se puede concebir en la formación educativa universitaria del siglo XXI. Es misión de la escuela otorgar a las  y los estudiantes la ayuda pertinente para que su desarrollo como personas sea pleno y logren la formación instrumental necesaria y así enfrentarse con las exigencias del mundo laboral, que hoy ya es globalizado.

El dilema que tenemos frente a nosotros es el de si es mejor educar para aprender y pensar o para ejercer una profesión con demanda laboral. Si tomamos la vida con una concepción mercantilista, el resultado muy probablemente será una tendencia a desvalorizar la cultura, negando a las generaciones actuales saberes diversos que pueden permitirles desarrollar su humanidad por medio del conocimiento de los testimonios que en el devenir de la historia el hombre ha dejado.

No se minimiza la imperante necesidad de que los nuevos egresados de las instituciones de educación superior deben cubrir los requerimientos de los oferentes de empleo, sin embargo, canalizar todos los esfuerzos a cubrir un perfil que el mercado laboral demanda de la fuerza de trabajo, es sólo estar viendo una sola cara de lo que comprende la formación universitaria, y, como hasta ahora hemos visto, la preparación en una universidad va más allá de cumplir los requisitos de un curriculum.

En los últimos años, es muy frecuente ver que el empleador  y el padre de familia están “comprendiendo” que la educación del joven está en función de las necesidades de corto plazo; están dejando de lado que la educación del joven no solo debe contemplar éxito profesional al término de su carrera, sino también debe de considerarse con el mismo énfasis el éxito que logre a lo largo de su vida familiar y personal.

Los jóvenes que habitan un medio rural, un medio urbano, indígenas o no, viven en contextos diferentes de condiciones y exigencias; en el caso del Modelo Universitario Minerva en su apartado de regionalización, retrata fielmente lo que aquí se enuncia; un mismo modelo educativo, contenidos iguales y procedimientos uniformes no funcionarán y darán los mismos resultados ante esta diversidad.

Es indispensable reconocer dicha variedad y tenerla en cuenta, entendiendo que una educación relevante es aquella que cuenta con las condiciones de tener éxito, sólo será posible en la medida en que el proceso educativo superior tenga la capacidad de diversificarse también y de adaptarse a las diferentes exigencias y condiciones de los grupos de jóvenes que se desea atender. La productividad y la competitividad económica dependen cada vez más de la educación, la ciencia y la innovación tecnológica, y además no se deja de lado buena parte del desarrollo social y cultural de las naciones, que también están muy vinculadas con los temas educativos.

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Recuperado

III.  CONSIDERACIONES FINALES

El perfil de egreso con que cuentan las universidades no sólo debe de cubrir los aspectos mercantiles de la fuerza de trabajo de necesita el gran capital, debe de abocarse también al bien vivir de los egresados de cada una de las carreras profesionales porque, a partir de ello, se contará con una sociedad más participativa, más incluyente, más tolerante, más analítica, más reflexiva, y será también la que origine los cambios que nuestro entorno requiera, y esto podrá ser posible reconociendo la variedad de los escenarios que tenemos no sólo a nivel Estado de Puebla, sino a nivel nacional y que a partir de ello, diversifiquemos y adaptemos a las distintas exigencias y condiciones de los y las jóvenes el ingreso, permanencia y perfil de egreso de  una carrera apegada a su entorno y con miras a la apertura que se necesite.

V.           Referencias

Hawes B. Gustavo; Perfil de Egreso; Departamento de Ciencias de la Salud, Facultad de Medicina; Universidad de Chile. 2010.

Lara García, Baudelio; Pérez García, Irma; Ortega Medellín, Patricia; Salazar Estrada, José; “Contrastación del perfil de egreso y los ejes de formación del plan de estudios de la carrera de Psicología del Centro Universitario de Ciencias de la Salud de la Universidad de Guadalajara”; Revista de Educación y Desarrollo. Enero-marzo de 2004.

Stramiello Inés, Clara; ¿Una educación humanista hoy?; Revista Iberoamericana de Educación, ISSN-e 1681-5653, Vol. 36, N° 8, 2005.

Tünnermann Bernheim, Carlos; Modelos Educativos y Académicos; ISBN:978-99924-79-35-3; Editorial Hispamer; 2008.