1968 La primera gran fractura del régimen

En 1968, las situaciones políticas y sociales en México llegaban al límite del forcejeo político. El presidencialismo empezaba a mostrar la más fea cara del autoritarismo y la intolerancia. Si bien es cierto que no ha fue el único movimiento estudiantil en el país, es el de mayor relevancia, se habla de un antes del 68 y un después. Es la fecha clave para comprender nuestra contemporaneidad.

nadie sabe el número exacto de los muertos,

ni siquiera los asesinos,  

ni siquiera el criminal, (…)

Tlatelolco sera mencionado en los años que vienen    

como hoy hablamos de Río blanco y cananea

pero esto fue peor,

aquí han matado al pueblo:    

no eran obreros parapetados en la huelga,  

eran mujeres y niños, estudiantes,    

jovencitos de quince años,          

una muchacha que iba al cine,

una criatura en el vientre de su madre,    

todos barridos, certeramente acribillados,  

por la metralla del orden y la justicia social.

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©Ileana Mendiola Chavela

El Partido Revolucionario Institucional, había dejado atrás los años del caudillismo, y el discurso de defender los valores de la revolución, quedaba vacío, cuando las generaciones de jóvenes hijos de la revolución, se encontraban con una ausencia de debate público. Los padres de estos jóvenes vivieron el triunfo de la revolución mexicana, la consolidación del gran partido, el milagro mexicano, nunca se había vivido tanto progreso en las ciudades, y nunca se había garantizado la seguridad social como en esos años. Se vivía en una república democrática, federal y representativa; sin embargo la realidad nos hablaba de un control político en todos los ámbitos del régimen por una estructura inmensa: PRI.  A pesar de que se permitiere la creación de nuevos partidos, estos eran pequeños satélites, con los que se jugaba a la democracia. El partido comunista encabezado por Vicente Lombardo Toledano, decía que para llegar al comunismo, teníamos que pasar  por la fase capitalista; asegurando así un apoyo de las bases obreras, al régimen, para consolidarnos como un estado capitalista.

En Estados Unidos,  Francia, Inglaterra, Brasil, Chile, Argentina, etc. Se presentaba la misma situación, una generación de estudiantes, que había olvidado las guerras que llevaron al desarrollo económico del que gozaban, esta misma situación les hacía posible pertenecer a un mercado específico, mezclilla, discos de rock, Autos, drogas; la creación de un nuevo mercado para una generación específica, hizo crecer su relevancia política, los jóvenes representaron, un campo electoral árido, incrédulo, plural y a todo dar.

Habría que lavar no sólo el piso: la memoria.

habría que quitarles los ojos a los que vimos,    

asesinar también a los deudos,    

que nadie llore, que no haya más testigos.

pero la sangre hecha raíces,        

 y crece como un árbol en el tiempo.  

 la sangre en el cemento, en las paredes,  

en una enredadera: nos salpica,

nos moja de vergüenza, de vergüenza, de vergüenza.                  

Las bocas de los muertos nos escupen,

 una perpetua sangre quieta.

El 2 de Octubre de 1968, se presenta la primera gran fractura del régimen; se muestra la sonrisa perversa del régimen, la intolerancia de una clase política que no comprende el significado de la participación democrática ni la importancia que retomarían los estudiantes y sobre todo los universitarios para la política del país. Hoy mismo los jóvenes, somos los que reestructuramos la política, los que a cada paso la reinventamos.

La juventud es el tema  

dentro de la revolución.  

el gobierno apadrina los héroes.

el peso mexicano está firme

y el desarrollo del país es ascendente.    

siguen las tiras cómicas y los bandidos en la televisión.

Hemos demostrado al mundo que somos capaces,

respetuosos, hospitalarios y sensibles    

(¡Qué olimpiada maravillosa!).

Tlatelolco 68, recuperado en:Sabines, Jaime  (2001) Recuento de poemas 1950/1993. México, DF: Joaquín Mortiz