¿Qué es el hombre?

Por: Isaac Emmanuel Palestina Duarte

Es imprescindible comprender que estrictamente hablar de hombre remite a hablar semánticamente de género, y luego de especie. Por eso utilizaremos el termino humano, puesto que en un estudio histórico del pensamiento, nos daremos cuenta que esta es la historia de cómo se ha relacionado el ser con su espacio, sociedad y como ha planteado sus limitantes a la libertad a través del respeto y del avance tecnológico en sus herramientas de producción y en su forma de pensar y comprender el mundo.  Tampoco es mi intención analizar históricamente este desarrollo epistemológico, lo que es urgente como menciona el autor de Filosofía del Hombre (1987),  es comprender y redefinir al humano.

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El humano se caracteriza por la razón, sin embargo lo que se debe también considerar es la capacidad de dialogo y en ese sentido nos referimos a un conocimiento que nace de la comunicación entre dos seres, la razón o el pensamiento se debe justo a un lenguaje aprendido socialmente. Yo pienso lo que pienso, porque la sociedad y las características de vida que he tenido hasta ahora me han hecho pensar así, tengo una perspectiva de la sociedad, de concebir mi realidad, y eso constituye la percepción de verdad y a la vez de falsedad de la vida.

El humano por tanto es un ser indefinible y a la vez dinámico, en sus concepciones, pues percibe y construye su pensamiento a través de lo que ve, y analiza con un lenguaje que le permite criticar o desenvolverse en un medio. Justamente en este sentido la comunicación se puede entender como una necesidad social para sobrevivir, es producto entonces de un instinto, si nosotros tratamos de abstraer nuestro pensamiento de nuestras emociones y de nuestra perspectiva de vida, no podríamos hacer absolutamente nada, de lo que nos caracteriza como especie, no sería posible ser un humano aislado e independiente de pensamiento, pues el conocimiento, la forma de analizar, construir y criticar es a través de las influencias, experiencias, que hemos tenido y lenguaje que conocemos.

Platón en “La República” (2009), en el libro octavo habla ampliamente sobre epistemología. El mito de la caverna es la historia de un hombre que contempla sombras y que vive encadenado a estas. Detrás de las sombras se encuentra el fuego que las produce. Esta concepción del pensamiento habla de un mundo sensorial y de otro ideal -por esto quiero decir de ideas-, esta forma dimensional que contempla Platón para comprender nuestra realidad nos habla de que primero ocurre una idea y entonces la reproducimos al mundo de las sombras, el canal para esta reproducción es el lenguaje. En el párrafo anterior hablamos de que este lenguaje es el que hace posible analizar, criticar y construir logos.

Para poder analizar entonces, necesitamos un lenguaje, para criticar necesitamos una concepción ideal, una idea que provenga del “deber ser”, una forma que éticamente y por esto me refiero a socialmente aceptada como correcta, se contraponga con una realidad que no atienda la forma que el ser considere adecuada. Entonces el humano a partir de su concepción  “deber ser” cuestiona al “ser” y construye así una propuesta para acercar a lo que “es” con lo que “debe ser”; sin embargo esta búsqueda de hacer la realidad del hombre a sus condiciones aprobadas socialmente aleja un paso siempre al mundo ideal.

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El fuego ciega al prisionero. No es posible un conocimiento absoluto, una percepción única, un ser independiente, un hombre con razón y sin lenguaje.  Por tanto el hombre siempre estará buscando, buscando una forma de mejorar en sociedad, aunque el mismo desarrollo del pensamiento del ser humano, lo ha llevado a creer que el pensamiento puede ser para servir individualmente o que este puede darse por razón y mérito único de un ser.

La complejidad de definir al  ser humano, resulta en ser como mencionamos, un concepto indefinible, podríamos definir al humano como especie, en una perspectiva de ciencias naturales y desde un aspecto social, también definir al ser humano como individuo, o como perteneciente a un grupo particular, sin embargo cualquier intento de definición es una mutilación al ser humano. Rubén Sanabría nos dice sobre el intento de definición: “Definir es limitar, encerrar en un concepto lo que algo es (…) en este sentido y por ser demasiado complejo, problemático –mejor por ser misterio- el hombre es indefinible” (Sanabria, 1987, pág. 68) .

En un dialogo imprescindible para comprender y no para definir al humano, Boris Cyrulnik y Edgar Morín meditan sobre la naturaleza humana (Cyrrulnik & Morin, 2005). Ambos coinciden en que para comprender al humano se puede ser especialista o generalista, que el pensamiento occidental es un pensamiento fragmentado. Para comprender al hombre no se necesita fragmentarlo, sino una actitud de conocimiento transversal e interdisciplinaria, sin embargo las fronteras de las ciencias sociales, humanas y biológicas están ampliamente custodiadas por sus exponentes, y cada fracción por ejemplo de las ciencias sociales, tiene a su vez fracciones, que no sólo alejan al hombre (su objeto de estudio) sino que se alejan entre ellos; lo mismo resulta con las demás ciencias.

Por tanto el primer paso para comprender al hombre, es ir de frontera a otra, de ciencia en ciencia, de discusión y comprensión mutua entre ideas, para poder así alcanzar una concepción del ser humano, que lo integre primero en sociedad y segundo en un espacio físico al que se debe, y no del que debe aprovecharse para su desarrollo a través de la explotación al medio ambiente. Una concepción del ser en armonía con su sociedad y su universo.

Trabajos citados

Cyrrulnik, B., & Morin, E. (2005). Diálogos sobre la natualeza humana . Barcelona: Paidos.

Platón. (2009). La República. México: Editores mexicanos unidos, S.A.

Sanabria, J. R. (1987). Filosofia del hombre (Antropología filosófica). D.F: Porrúa.