Puebla y su gente- Tocato Ensamble

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Me mudé. Llegué a parar a un pequeño apartamento en el Centro Histórico de Puebla; en la vida, corresponde asfixiarse con diversos oxígenos así sea permaneciendo en la ciudad que lo engendra a uno, la noche anterior, había concluido la mudanza.

Desperté tarde, con una mortífera jaqueca y una cólera mordiéndome las sienes. Me miré solo, expandiéndome en cada rincón que tocaba mi existencia finita y contenida en una columna vertebral de cuatro paredes, un baño y dos habitaciones. Me vestí y prendí un cigarrillo, dos, tres… y salí a caminar. De vez en cuando dios sonríe a los blasfemos. A mi, me había puesto el café Zaránda a tres cigarrillos de mi ahora hogar. Pedí un té chai como acostumbro y saqué dos libros de mi portafolios viejo y gris. Debía ya una nota, (de las que nunca hago, seguro Isaac, se va a encabronar), no soy periodista, ni lo intento, pero estaba consciente de que mis pseudo-poemitas ya empolvaban los rincones de la página.

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He aquí lo interesante. Al terminar mi té y prender el quinto cigarrillo, tuve el placer de escuchar a una tercia de guitarristas ensayando. Descaradamente me presente y les pedí una interpretación a placer mío, “La Malagueña”. Delicia de armonías endulzaron mi conciencia aquella tarde. Les felicite, (como era debido), prometiendo escribir sobre ellos.

Lo cual empezó como un cuento corto, ahora es el principio de “Puebla y su gente”, una columna que deseo emprender, narrando cuentos, historias y una que otra leyenda vivencial de los demonios que escarban entre nuestra ciudad, (y en especial en mi cabeza).

Hoy, cumplo mi promesa con “Tocato Ensable”. Un talento más de nuestra ciudad, esperando a extasiar mas allá de las cuatro paredes que por ahora los contienen…

Gracias, una vez más.

Eduardo Arrequín