El Origen del Partido Único

 

Justo Sierra
Carmen Sáez Pueyo

 

Durante los 35 años que duró la dictadura porfirista, la  economía mexicana sufrió una transformación radical que contrastaba una estructura política rígida y arcaica. Esta investigación se centra en un grupo de intelectuales, conocidos como los científicos que plantearon la necesidad de modernizar mano la estructura política para adecuarla a la modernización económica.

Hasta ahora poco sea investigado sobre los científicos; su influencia intelectual, política y económica y obviamente queda mucho por trabajar sobre este poderoso grupo. Este trabajo se centra en las alternativas políticas que los científicos propusieron por el país.

Los miembros del grupo científico tenían en común su educación positivista.      Después de casi del diez años de guerra civil y de una intervención extranjera, el Presidente Benito Juárez decidió  1867 que había llegado el momento de romper con un pasado revolucionario y anárquico e iniciar una etapa de reconstrucción basada en el orden para lograr el progreso. Con ese objetivo el Presidente nombró al Gabino Barreda como director de la Escuela Nacional Preparatoria para formar a la nueva clase política que el país necesitaba. Los científicos fueron los representantes más brillantes del proyecto juarista.

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Antes de la organización del grupo, sus futuros miembros participaron en dos publicaciones que utilizaban la filosofía positivista para interpretar la realidad nacional. El periódico La Libertad (1873-1899), se concentró en los asuntos políticos, mientras  el Foro (1873-1899), en los judiciales. La importancia de la libertad es que dio una justificación ideológica a la larga dictadura porfirista. Este diario planteó imperiosa necesidad de reformar la constitución de 1857 para fortalecer al ejecutivo federal; de manera paralela tanto el régimen porfirista como gonzalista envió al fortalecimiento paulatino del Presidente. La diferencia consistía en que La Libertad propuso que este fortalecimiento se llevase a cabo dentro del marco constitucional para garantizar su permanencia, mientras que en Díaz lo va a incrementar al margen de la constitución. Ahí estaba la debilidad del sistema, dependía de la vida de un hombre y no de las instituciones.

El primer capítulo trata del programa propuesto por el periódico La Libertad, el cual decía sentaría las bases para la organización de un nuevo Partido Liberal, La Libertad para día de la idea de que, desde la independencia la inestabilidad política en México se debía a la intransigencia compartida por liberales y conservadores. El dogmatismo había llevado a los partidos a excluir a su contrario del gobierno. La única alternativa que tenía el Partido extruido para participar en la vida política era organizar una revolución para expulsar de poder a su oponente fue. A partir de 1867 como consecuencia de la participación del Partido Conservador en la intervención extranjera éste desaparecido definitivamente del escenario político, quedando sólo el Partido Liberal. La Libertad proponía acabar con las posiciones dogmáticas e iniciar una era de pragmatismo basada en una política de conciliación entre los partidos políticos. De esta manera podrían integrarse dentro de la administración pública todas las corrientes políticas y así se consolidaría en Partido Liberal en el poder.

La segunda propuesta del periódico La Libertad era una serie de reformas a la constitución de 1857 para fortalecer el Poder del Ejecutivo federal debilitando, por una parte al Poder Legislativo y por la otra a los gobernadores de los estados

Cuando La Libertad fue atacada por sus propuestas, Justo Sierra su director e ideólogo, respondió que no eran nuevas pues ya habían sido delineadas por el Presidente Juárez en la convocatoria a las elecciones ex pedida al 14 de agosto de 1867. Efectivamente, en este documento el Presidente, propuso una serie de reformas a la Constitución de 1857 con el fin de fortalecer las atribuciones del Ejecutivo federal limitando las atribuciones del Poder Legislativo y de los gobernadores. Al mismo tiempo propuso una política de conciliación para perdonar a los amplios sectores tanto conservadores como liberales que apoyaron al imperio de Maximiliano. Las propuestas del Presidente Juárez fracasaron en 1867, once años más tarde La Libertad las retomaba.

Durante la primera administración de Porfirio Díaz y la de Manuel González se llevaron a cabo una serie de reformas a la Constitución que fortalecían al Ejecutivo federal. En el primer caso, Porfirio Díaz implementó una reforma que iba en sentido contrario las propuestas por La Libertad y que acabó con la independencia del Poder Judicial. Esta reforma fue fundamental para el establecimiento de la dictadura, pues permitió que el Ejecutivo interviniera en el poder que garantizaba en Estado de derecho.

El periodo de Manuel González se caracteriza por un fortalecimiento del Ejecutivo federal a través de una serie de reformas a la Constitución; de ahí el gran apoyo que La Libertad le dio al Presidente. Una reforma que se llevó a cabo en este período fue fundamental para el futuro de la dictadura. En abril de 1883 se reformó el artículo 7° constitucional que había determinado que para garantizar la libertad de imprenta esos delitos serían juzgados por tribunales populares; la reforma cambio estos tribunales por comunes. Es decir, por los tribunales de distrito que, gracias a la reforma de 1878 eran nombrados por el Ejecutivo. Con esta reforma se limitó a la libertad de prensa, especialmente a través de la autocensura.

Puede decirse que al acabar el segundo periodo presidencial de Porfirio Díaz, la Constitución sólo era una fachada del sistema. Es necesario hacer notar que una de las quejas constantes al inicio del porfiriato, tanto en la prensa, entre los diputados, es que no se habían redactado las leyes orgánicas de los artículos constitucionales. Sin ellas la Constitución no se podía aplicar; de ahí el interés de la dictadura de que no se redactaran. De esta manera el Ejecutivo interpretaba a la Constitución como le convenía.
Hasta ahora se considera al porfiriato como la negación de la república restaurada, existe una relación entre las propuestas de Juárez en la convocatoria, el desarrollo complejo que de estas propuestas hizo La Libertad y la manera como la dictadura porfirista las utilizó para justificar el fortalecimiento del Ejecutivo federal. Como Cosío Villegas lo señala, el aporte fundamental que La Libertad dio a las ambiciones del general Díaz fue desprestigiar a la Constitución de tal manera que el Presidente se sobrepuso a ella. En defensa tanto de Juárez como de La Libertad hay que aclarar que ambos propusieron fortalecer al Poder Ejecutivo dentro del marco constitucional para garantizar la continuidad del sistema. El porfiriato fue un régimen presidencial fuerte al margen de la Constitución. Ahí residía la fuerza personal del General Díaz, sólo su permanencia en el poder garantizaba esa red compleja de intereses económicos y políticos que se pusieron a lo largo de 35 años. Pero hay también residían la debilidad del sistema, su dependencia del hábitat de un hombre. El primer capítulo plantea el programa de La Libertad mientras el segundo muestra ciertas similitudes entre sus propuestas y las medidas tomadas por Porfirio Díaz en su primera administración y Manuel González en la suya. También el regreso de Días al poder en 1884 y como la liquidación política de Manuel González  y parte importante de su grupo conseguido el poder del General Díaz de tal manera que podemos decir que la dictadura quedó establecido en el periodo 1884-1898.

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Aquel el tercer capítulo trata del único intento serio que el porfiriato hizo para organizar un partido político gubernamental. Con ese objetivo se convocó, en abril de 1892 en la ciudad de México, una convención, representantes de 27 de los 28 estados de la República bajo el nombre de la Unión Liberal. En este intento participaron varios grupos políticos entre ellos los científicos encabezados por Justo Sierra quien redactó el programa. Para él este era el nuevo Partido Liberal planteado desde la época de La Libertad. Porfirio Díaz utilizó a la Unión Libre para la reelección más importante de su vida, pues el 20 de diciembre de 1890 se llevó a cabo la última reforma al artículo 78 constitucional para regresar a su redacción original y permitir la reelección. Por lo que su reelección en julio de 1892 era fundamental para quedarse definitivamente en el poder. De la misma manera que el gobierno organizó, a través de la secretaría de Gobernación a la Unión Liberal, la desmanteló, a eso hay que agregar que uno de los grupos que participó en ella fue el gonzalista representado por  Carlos Rivas, secretario particular del ex presidente. Al morir Manuel González en mayo de 1893, con él desapareció el único político            con poder suficiente para presionar a Díaz en su compromiso de que a cambio de aceptar su nueva reelección él aceptaría la organización de un partido político permanente.

Mientras los liberales fracasaron en organización permanente de su partido, los conservadores bajo la dirección de la iglesia, se mantuvieron en el ostracismo político; para eso el gobierno consiguió con la alta jerarquía eclesiástica encabezada por el arzobispo de México Antonio Labastida y Dávalos.     El gobierno permitió que la alta jerarquía continuara con el proceso de enriquecimiento, iniciado desde 1859, conocido como       “las contentas”, los nuevos propietarios de los bienes nacionalizados pagaban un porcentaje de valor de esos bienes a cambio de que el obispo o arzobispo de su diócesis o arquidiócesis les levantará la excomunión. Por su parte, la alta jerarquía garantizo la no-participación de los católicos en un partido político y su apoyo al gobierno porfirista.

La última parte del capítulo tercero trata de la organización del grupo científico en octubre de 1893, formado por solo 10 personas de las cuales 8 eran diputados que presentaron en la Cámara de Diputados la iniciativa para establecer la inamovilidad del Poder Judicial, la creación de la vicepresidencia de la República y una nueva ley orgánica para garantizar la libertad de prensa.

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Con autorización previa del Presidente, el grupo científico presentó la inamovilidad del Poder Judicial que fue aprobado en la Cámara de Diputados y después enterrada en el Senado, pues el general Díaz       fue informado que esta reforma “mataría a la dictadura del ombligo para arriba”. Este fracaso desintegrado grupo científico y el sector que estaba ya integrado al gabinete encabezado por el secretario de Hacienda José Ives Limantour y su subsecretario Roberto Núñez, formaron con Joaquín Casasús y Pablo Macedo una camarilla conocida como           el carro completo quienes olvidando sus aspiraciones políticas se dedicaron enriquecerse. Ante la opinión pública la figura visible del grupo científico era Limantour y la enorme corrupción que generó el carro completo desprestigio políticamente a todo el grupo.

El cuarto capítulo trata de la segunda convención de la Unión Liberal, organizar en julio de 1903 para apoyar la reelección del Presidente al año siguiente. En esta convención la figura central fue el otro gran ideólogo del grupo científico Francisco Bulnes. En su prodigioso discurso hay una contradicción fundamental entre lo dicho por Justo Sierra en 1892 y lo dicho por él en 1903. Para Sierra el Partido Liberal entrado en 1892 en una nueva etapa iniciada por la convención de participación permanente en la vida política. Para Bulnes, el Partido Liberal había desaparecido desde 1867, como consecuencia de la desaparición del Partido Conservador. Al quedarse sólo en la escena política nacional su ímpetu de combate lo interiorizo creando fraccionalismos que acabaron pulverizándolo. Bulnes llegar a la conclusión de que si querían organizar al Partido Liberal, era necesario permitir la organización del Partido Conservador. Es decir, propone un sistema bipartidista.

Para entender la posición de Bulnes, la segunda sección del cuarto capítulo trata de la introducción de las relaciones entre los científicos y la administración y la política del Presidente de enfrentar y dividir a sus partidarios. La tercera parte de este capítulo examina el proceso que bajo la dirección del Vaticano, inició la iglesia mexicana en 1896 de reorganización interna y que a partir de 1903 la llevaría la reorganización de los católicos para participar en la vida política. Estos esfuerzos cristalizarían en mayo de 1911 con la organización del Partido Católico Nacional. Mientras los liberales, gracias a la resistencia de Porfirio Díaz fracasaron en la organización de su partido, los conservadores, gracias a la iglesia, tuvieron éxito. Frente a esta situación y ante el peligro inminente de perder democráticamente el poder, los dos ideólogos del grupo científicos propusieron dos alternativas distintas.

El capítulo quinto presentar las dos alternativas planteadas por Justo Sierra y Francisco Bulnes. El primero retoma el argumento tradicional de liberalismo de la traición del Partido Conservador al apoyar la intervención extranjera y su desaparición definitiva en 1867 como consecuencia de esa traición.  Y retoma el argumento tradicional de los conservadores de la necesidad imperiosa de unidad política frente al peligro imperio representado por los Estados Unidos. Por lo que Sierra propone la creación de un partido único en México.

Francisco Bulnes se opone abiertamente a Justo Sierra. El enfatiza que durante la guerra de tres años y la intervención, no sólo el partido conservador busco  la ayuda externa sino también el Liberal. Todos los estudios históricos que Bulnes hizo destruían el argumento de que el Partido Conservador fue el único que traicionó a la patria mientras el Liberal siempre la defendió. Respecto al peligro externó que representa los Estados Unidos, Bulnes considera que es justamente la desorganización política del país la que lo pone en peligro de ser invadido por su vecino. Concluye diciendo que mientras los liberales continuas en proponiendo un sistema de partido único, en lugar de aceptar un sistema bipartidista, México no tendría estabilidad política. De la misma manera que los liberales recurrían al gobierno para su organización era natural que los conservadores recurrieran a la Iglesia para la suya. De hecho esta visión contradictoria parte de un análisis de toda la historia de México desde 1810; de ahí la importancia que tanto Sierra como Bulnes dieron a sus investigaciones sobre el pasado nacional. También parte de una apreciación diferente de la política de conciliación. Para Sierra la política de conciliación significaba la integración de todas las corrientes políticas dentro de un gran Partido Nacional bajo la dirección de liberalismo. Para Bulnes la política de conciliación significa el perdón de los errores del pasado pero no la desaparición de opiniones políticas diferentes. Es importante señalar que el Presidente Juárez en la convocatoria a elecciones de agosto de 1867 propuso un sistema bipartidista para México por lo que Bulnes es su continuador.       El último capítulo trata de la preponderancia de las ideas de Justo Sierra en el ambiente político e intelectual del porfiriato. Esa preponderancia se debe en gran medida a su participación en la educación pública de México. Su temor a los Estados Unidos compartido por varios sectores incluyendo a miembros del gabinete porfirista, pueden ayudar a explicar la caída del régimen en mayo de 1911.

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En los dos últimos capítulos utilizamos extensivamente las palabras textuales de Justo Sierra y Francisco Bulnes para que el lector pueda ir conformando las opiniones divergentes que estos autores tienen sobre el pasado nacional, que lo llevan a concluir dos opciones antagónicas sobre el futuro sistema político mexicano.

            Es necesario concluir que la idea del partido único en México, organizado partir de la convocatoria del Presidente Plutarco Elías calles, cristalizaran marzo de 1929 con el establecimiento del Partido Nacional Revolucionario.