¡Ni más cruces rosas, ni más ataúdes negros!

AUTOR:  Berenice Alvarado

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“La violencia contra la mujer en México puede describirse como la punta de un iceberg que oculta bajo la superficie problemas sistémicos más complejos que sólo pueden entenderse en el contexto de, por un lado, una desigualdad de género arraigada en la sociedad y, por el otro, un sistema jurídico y de gobierno dividido en varios niveles que no responde con eficacia a los delitos de violencia, incluida la violencia de género.”

  Naciones Unidas (2006)

No necesitas temor para vivir, no necesitas callar para sentirte segura y a los pocos días amanecer golpeada, mutilada, estrangulada, acuchillada y violada por el simple hecho de ser mujer. La justificación de tal hecho no existe, los feminicidios son una ola de violencia en contra del género femenino cuyo acto repercute a nivel social. Miles de mujeres han muerto de esta forma, no son necesarias más víctimas para dejar en claro la indignación que provocan tales casos sin resolver todavía por las autoridades gubernamentales.

Muerte tras muerte desde 1993. Sagrario González, sin imaginar su destino, sale de casa para ir a trabajar como obrera de una maquiladora, días después de la desaparición, un cuerpo hallado en un lote baldío y desértico en Ciudad Juárez Chihuahua muestra su paradero y el de varias jóvenes y niñas con un mismo patrón en común; la mayoría de ellas obreras, estudiantes o mujeres con un papel activo en la sociedad, delgadas, morenas y con cabello largo. Sin dejar de mencionar la posición fetal de sus cuerpos al momento de ser descubiertos, un triángulo en la espalda en algunas de ellas y la mutilación de sus senos.

¿Fue Gladys? ¿Silvia? ¿O cualquiera de las víctimas las culpables de los feminicidios? Ellas solo cumplían con sus responsabilidades laborales y estudiantiles, no tenían pactos con el crimen organizado ni con cualquier otra organización, su único “delito” fue salir a la calle y vivir. Sin embargo, “Todo esto tiene que ver con un patrón social: tirar a una mujer torturada y asesinada en la calle significa que algo hizo. Ese es el mensaje que está dando el Estado”. (Rodríguez, 2012, párr. 4). Por dicho motivo, lamentable es la situación en la cual una persona del género femenino vive con miedo ante la posibilidad de amanecer muerta y no regresar nunca a casa debido a tal argumento cuyo respaldo principal recae en el gobierno.

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Por un lado, el caso de las muertas de Juárez fue el detonante para que países como Estados Unidos en conjunto con su Oficina Federal de Investigación (FBI) comenzaran a averiguar sobre los primeros feminicidios llevados a cabo en los últimos dos años del periodo presidencial de Carlos Salinas de Gortari, (adquiriendo más énfasis durante el gobierno de Ernesto Zedillo Ponce de León). A pesar de la presunta investigación, hoy en día no hay cifras exactas sobre el número de víctimas de los feminicidios acontecidos en ese estado, lo único claro es que la mayoría de ellos poco a poco son llevados al olvido.

Por otro lado, existen hechos recientes no solo en la entidad chihuahuense, puesto que el fenómeno de las muertas de Juárez se ha extendido a varios rincones de la República, entre ellos la ciudad de Puebla. Lo sobresaliente es que “los casos de feminicidios en Puebla presentan un patrón similar a los casos de Ciudad Juárez, Chihuahua, de la década de los 90.” (Llaven, 2015, párr. 10).

Si en Ciudad Juárez los patrones relacionados con una ruptura del papel patriarcal por parte de las mujeres en la sociedad mexicana era la causa principal para seleccionar a las víctimas, en Puebla sucede lo contrario con los casos más representativos ocurridos desde el 2015 debido a que los feminicidios llevados a cabo señalan causas propias de una fisonomía femenina y un vínculo más cercano entre el agresor y la víctima.

Paulina Camargo, joven de 19 años, desaparece el 25 de agosto de 2015 después de una visita a la casa de su novio. Días después de reportar su ausencia, las autoridades y sus padres argumentan que la culpa de dicha acción recae sobre José María Sosa Álvarez en  cuya declaración asegura ser el asesino de Paulina. Sucede casi lo mismo con Karla López, Samaí Márquez, Iraís Ortega, la “transgresión” fue: Estar embarazadas.

Además, cabe mencionar que en estos casos los cuerpos de estas mujeres no han sido encontrados como en el caso de Chihuahua, las víctimas no tienen un prototipo físico en común, aquí hay una razón personal entre los implicados. En los demás casos reportados de mujeres no embarazadas en Puebla y víctimas de feminicidios, el rango de edad entre las ellas varías así como sus características físicas, por lo tanto, hay otro fenómeno de por medio muy distinto entre las diversas entidades federativas.

¡Ni más de mil y contando! ¡Ni 300 y contando! Las mujeres tienen derecho a vivir, no por romper un rol de género, ejercer el derecho sobre su cuerpo y otras causas todavía desconocidas impliquen la radicalización de actos con una muerte violenta. ¡No se puede tolerar la violencia contra la mujer! Esta problemática está relacionada en el fondo con pequeñas acciones que se traducen en falta de respeto y equidad de género en la sociedad mexicana.

La subordinación de la figura femenina es una pieza clave en estos actos. Es necesario retomar la mirada a los casos de feminicidios y continuar con las investigaciones pertinentes. No con poner instituciones y leyes se erradica el problema, es necesario atacarlo de raíz mediante una conciencia colectiva. ¡Desenterrar los feminicidios de la cumbre del olvido y hacerles justicia! Este problema no debe ni tiene que continuar así, las mujeres necesitan vivir en una sociedad sin violencia y no ser recordadas solo como una cifra más o mediante cruces rosas y ataúdes negros.

“P.D. Es impensable que a 29 homicidios (¿cuántos más?) no haya una solución ni siquiera propuesta de solución. La violencia de género no es exclusiva de mujeres, es un atentado contra la humanidad.”

 ATT. POLITEIA ESPACIO ABIERTO

Referencias

Aristegui Noticias (2016). [En línea] Información recuperada el 15 de marzo de 2016 en: http://www.aristeguinoticias.com

Chevalier, Jean. (1986). Diccionario de los símbolos. [Versión electrónica]. Barcelona: Herder.

Hernández, Y. (2006). Acerca del género como categoría analítica. [Versión electrónica]. Cuba: Universidad de Oriente.

La Jornada (2016). [En línea] Información recuperada el 14 de marzo de 2016 en: www.lajornada.unam.mx.

La Jornada de Oriente (2016). [En línea] Información recuperada el 20 de marzo de 2016 en: http://www.lajornadadeoriente.unam.mx.

Organización Mundial de la Salud (2012). Violencia Feminicid. [versión electrónica]. México: Instituto Nacional de las Mujeres.

Organización Panamericana de la Salud (2013). Comprender y abordar la violencia contra las mujeres. [Versión electrónica]. Estados Unidos: Organización Mundial de la Salud.

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