El Federalismo Centralista

Aguila-Federalista
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AUTOR: Moisés Alejandro Montoya García

En el transcurso de nuestra Historia, el Federalismo se ha ido centralizando a tal extremo que en la actualidad hay graves problemas en materias como seguridad, salud, educación, entre otras, por el abuso cometido por la falta de consenso entre las Entidades Federativas y la Federación. Toda ésta falta de consenso no se podría llevar a cabo sin la figura presidencial, pues desde 1836 el presidencialismo ha logrado acumular una excesiva cantidad de facultades que nos llevan a un despotismo ominoso.

A pesar de la lucha hecha por los liberales en 1857, y posteriormente en 1917, la figura presidencial a través de reformas a la Constitución, de manera directa e indirecta ha logrado obtener un control sobre las Entidades Federativas así como de sus municipios. Lamentablemente, el Federalismo ha sido empleado para fines político-empresariales, atentando contra los principios de la Revolución Mexicana… buscábamos eliminar a los señores caciques que controlaban las regiones, pero lo que terminamos construyendo fue un Federalismo que término dominado por una figura con facultades metaconstitucionales.

El Presidencialismo ha logrado desaparecer la división de poderes que es esencial en una República Federal, ya que la designación de ministros del tribunal constitucional le corresponde a él con la aceptación del Senado, sin embargo, no podemos soslayar el hecho de que ambas Cámaras están bajo el control del Ejecutivo Federal, desde el momento en que el Congreso de la Unión da una preferencia abrumadora a las decisiones del Presidente de la República.

En el año 2000 por fin parecía cambiar la situación política y social del México contemporáneo con la alternancia que se dio. No pudo haber nada más equívoco. Con el cambio de batuta, el poder que tenía el Presidente de la República se trasladó a los gobernadores creando lo que Agustín Basave denomina como “Feudalarismo”, lo cual ahora se expande hasta los municipios como fue una clara muestra lo sucedido en Iguala.

Toda esta crisis política se da en un país que tiene dentro la Cámara de Senadores una Comisión de Federalismo junto con Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal, lo cual es mucho más preocupante, esto debido a que no solamente estamos atentando contra la democracia, el federalismo, sino también contra nuestras propias Instituciones.

En este sentido, es que el Parlamentarismo es una solución al autoritarismo del cual somos parte desde la instauración del Presidencialismo. El Parlamentarismo logrará mayor consenso, es mucho más flexible y permitirá un sano desarrollo entre las Entidades Federativas y la Federación.

  1. FEDERALISMO TEÓRICO

Para lograr comprender lo que es el Federalismo se debe de pasar por diversos autores, sin embargo, únicamente hablaremos sobre tres autores que a pesar de la diferencias que podemos encontrar en sus ideologías nos brindan preceptos que nos dan una base por la cual podemos iniciar.

  1. a) Kelsen. Existían dos formas fundamentales para las uniones de Estado, que son el Estado Federal y la Confederación. Donde la gran diferencia radica en el grado que tiene cada una de descentralización, pues “en ambos casos se trata de comunidades jurídicas cuyo ordenamiento consiste en normas válidas sobre todo el territorio y en normas vigentes tan sólo en ciertas partes del mismo…”[1]

Bajo esta tesitura nos menciona:

“El Estado Federal se distingue de un Estado unitario relativamente descentralizado, organizado en provincias autónomas, precisamente en esta autonomía constitucional de los Estados miembros, aunque tal autonomía sea limitada. Si las provincias son consideradas solamente como provincias autónomas y no como Estados miembros, ellos se debe no solamente a que su competencia, especialmente tratándose de la legislación provincial, se encuentra relativamente restringida, sino también a que tales provincias no tienen autonomía constitucional, porque sus Constituciones les son prescritas por la Constitución del Estado considerado como totalidad, y sólo pueden ser cambiadas mediante una modificación de dicha Constitución. La legislación en materias constitucionales se encuentra aquí completamente centralizada, mientras que en el Estado Federal sólo está incompletamente centralizada, es decir, se encuentra hasta cierto punto descentralizada.”[2]

Las Entidades Federativas tendrán una soberanía limitada, ya que, es preciso al mencionar que sus respectivas Constituciones no pueden contravenir a la Constitución Federal, creando de ésta manera una jerarquía entre los diferentes ordenamientos dentro del Estado Federal.

  1. b) Montesquieu. En primera instancia, nos habla de tres tipos de gobierno. Por un lado se encuentra la República donde el poder radica en el pueblo; después esta la Monarquía en donde ya existen leyes preestablecidas y donde uno solo gobierna; y finalmente se encuentra el Despótico que carece de leyes, y que se gobierna de acuerdo al capricho del soberano.

Nos menciona:

“Si una República es pequeña, será destruida por la fuerza; y si es grande la destruirá un vicio interior. Parece, pues que los hombres se hubieran visto obligados a vivir gobernados por uno solo, si no hubiesen imaginado una manera de constitución que tiene todas las ventajas interiores de la República y la fuerza exterior de la Monarquía. Hablo de la República Federal. Esta forma de gobierno es una convención, mediante la cual diversas entidades políticas se prestan a formar parte de un Estado más grande, conservando cada una su personalidad. Es una sociedad de sociedades, que puede engrandecerse con nuevos asociados hasta constituir una potencia que baste la seguridad de todos los que se hayan unido.”[3]

Añade que los Estados que son miembros, deberán de pagar un tributo o impuesto igual a la Unión, aclarando, que debe ser con relación al tamaño de cada uno.

  1. c) Poudhon. Retomando al Código Civil, es enfático al mencionar que el contrato de Federación debe de ser sinalagmático y conmutativo. Precisando que sinalagmático quiere decir los contratantes se obligan recíprocamente unos respecto de otros, y conmutativo que quiere decir, que cada una de las partes se compromete a dar o hacer una cosa.

Su concepto de Federación, a la letra dice:

“Federación, del latín foeedus, genitivo foederis, es decir, pacto, contrato, tratado,  convención, alianza, etc., es un convenio por el cual uno o muchos jefes de familia, uno o muchos municipios, uno o muchos grupos de pueblos o Estados, se obligan recíproca e igualmente los unos para con los otros con el fin de llenar uno o muchos objetos particulares que desde entonces pesan sobre los delegados de la federación de una manera especial y exclusiva.”[4]

Agrega que debe de existir un garantismo para lograr obtener un Federalismo triunfante, creando la ecuación: mutualismo=garantismo=federalismo.

[1]Kelsen, Hans,Teoría General del Derecho y del Estado, México, UNAM, 1995, Pp. 376 y 377.

[2]Ibidem, pag. 378.

[3]Montesquieu, Del Espíritu de las Leyes, México, Porrúa, 1971, Pag. 87.

[4]Proudhon, Pierre-Joseph, El Principio Federativo, Argentina, Editorial Utopía Libertaria, 1985, Pag. 34.

  1. FEDERALISMO MEXICANO

El Federalismo se encuentra en los artículos 40, 73, 115, 116, y 124 de nuestra Carta Magna. Empero, consideramos necesario resaltar el artículo 40 que a la letra dice:

“Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, federal, compuesta por Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior, pero unidos en una Federación establecida según los principios de esta ley fundamental.”

Éste párrafo ha tenido una evolución histórica de gran trascendencia, pues desde las Actas de Reforma de 1847, nos dice su artículo 6°:

“Son Estados de la federación los que se expresaron en la Constitución federal y los que fueron nombrados después conforme a ella. Se erige un nuevo Estado con el nombre de Guerrero, compuesto de los distritos de Acapulco, Chilapa, Tasco y Tlapa, y la municipalidad de Coyucan, pertenecientes los tres primeros al Estado de México, el cuarto a Puebla y la quinta a Michoacán, siempre que las legislaturas de estos tres Estados den su consentimiento dentro de tres meses.

Mientras la ciudad de México sea Distrito federal, tendrá voto en la elección de Presidente, y nombrará dos senadores.”

Con la Constitución de 1857 se adoptó el que impera hasta pleno siglo XXI, que dice:

“Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, federal, compuesta de Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior: pero unidos en una Federación establecida según los principios de esta ley fundamental.”

En estos párrafos encontramos la forma de gobierno que regirá en México, es por ello la importancia de éste artículo.

De acuerdo a Miguel Carbonell, el Federalismo responde a tres necesidades:

  1. Organizar política y racionalmente grandes espacios geográficos incorporando relaciones de paridad entre sus distintas unidades y suprimiendo las relaciones de subordinación empleadas en los imperios y colonias de los siglos pasados;
  2. Integrar unidades relativamente autónomas en un entidad superior, salvaguardando sus peculiaridades culturales propias;
  3. Necesidad de dividir el poder para salvaguardar la libertad.[1]

Tomando como base lo dicho por Carbonell, es que el Federalismo no solamente velará por mantener la seguridad en un ente superior denominado Federación, sino que deberá de organizar política, y añadiendo nosotros “jurídicamente”, a las diversas Entidades Federativas, pero siempre salvaguardando su propia soberanía. Desde nuestro punto de vista, debe de agregarse a las necesidades dos puntos adicionales:

  • Consenso ideológico en aras de mejorar la calidad de vida de la población;
  • Coadyuvancia entre las Entidades Federativas y la Federación.

El primero para dejar los discursos políticos de lado, y lograr concretar políticas públicas entre Entidades Federativas y Federación que sirvan para salvaguardar económicamente, jurídicamente y socialmente a todos los grupos minoritarios y mayoritarios de la Nación. El segundo para lograr un cooperativismo verdadero en donde la ayuda sea para lograr una mejora económica a través de un reparto equitativo en las políticas fiscales.

Juan Bruno Ubiarco Maldonado nos habla de las características del Federalismo:

  1. Se trata de una alianza entre Estados;
  2. Los Estados deben ser libres, soberanos y autónomos;
  3. Los Estados forman una unión, que propiamente es la llamada Federación;
  4. La Federación es un órgano que jerárquicamente es superior a los Estados;
  5. Los Estados conservan atribuciones suficientes que les permiten desarrollarse política, social y económicamente.[2]

Mencionadas las características del Federalismo, consideramos que a éstas debe de agregarse:

  • Los Estados a su vez están conformados por Municipios que tendrán su propia autonomía;

Esto debido a que la Federación puede violar indirectamente la autonomía de dichos Municipios otorgándole mayor poder a los gobernadores, fortaleciendo de esta manera la figura caciquil que existe en los Estados.

Ignacio Burgoa Orihuela nos dice:

“México, es un Estado compuesto no por Estados libres y soberanos, sino por entidades autónomas, con personalidad jurídica y política propia, creadas a posteriori, en los documentos constitucionales en que el pueblo, a través de sus representantes colegiados en las respectivas asambleas Constituyentes, decidió adoptar la forma estatal federal.”[3]

La aportación de Burgoa toma gran relevancia, pues a diferencia de lo que menciona Ubiarco Maldonado, el Federalismo no puede estar constituido por “Estados libres y soberanos”, ya que, implicaría que en cualquier momento que decidan, las diferentes Entidades Federativas pueden decidir separarse de la Federación, lo cual afectaría gravemente al resto del país generando una debilidad tanto interior como exterior.

  1. CONCLUSIONES

El Federalismo en la teoría parecería que es una solución a los dilemas que tenemos en la actualidad, empero, en la praxis, el presidencialismo nos ha llevado poco a poco a un centralismo asfixiante del cual parece que no saldremos nunca. La centralización fiscal, educativa y electoral son ejemplos claros de todo esto, ya que, no hay ningún tipo de distribución equitativa en cuanto a los ingresos fiscales, llevando a las diferentes Entidades Federativas y éstas a su vez a los municipios a un sobreendeudamiento que hasta el momento tiene a México sumido en la pobreza. La reforma educativa le otorgó ahora el poder a la Federación, a través del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación de todos los lineamientos a seguir, pues las autoridades educativas locales se tienen que acoplar a éstos. En cuanto a la materia electoral, la creación de un Instituto Nacional Electoral significa la centralización de dicho sistema, violando la soberanía del Estado al no permitir la organización de sus propias elecciones.

Dichas reformas jamás se hubieran concretado sin el impulso que dio el Ejecutivo Federal, pues instrumentos como el “Pacto por México” eliminaron a la oposición que existía en el Congreso de la Unión, y con el apoyo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación se han validado, dejando a los ciudadanos sin instrumentos para su defensa.

Todo esto ha originado una inseguridad que ha quebrado el tejido social que desde el siglo XX. Lo cual ha influenciado de manera negativa en nuestro Federalismo, ya que, nos llevo a la creación de un Comisionado para la Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán que se ha impuesto a la figura del gobernador y que a su vez tiene facultades metaconstitucionales, violando dentro de la Entidad Federativa los derechos humanos de los habitantes. En este sentido, veremos próximamente la eliminación de los policías municipales creando un mando único que deja a la deriva la autonomía municipal.

Es por ello que la única solución posible es la desaparición de la figura presidencial, sustituyéndola por un primer ministro que gobierne entre desiguales[4], pues sólo de esta manera se lograría una estabilidad política, llevándonos a un verdadero Federalismo Cooperativo.

El sistema presidencial genera “crisis de régimen”[5] y consideramos que esto se debe a dos situaciones:

  • El control sobre los sistemas electorales; y
  • El período presidencial.

En el sistema presidencial, cuando logra el triunfo electoral el gobierno queda en su totalidad en manos del Ejecutivo Federal y su partido. Una cuestión que en el sistema parlamentario que se propone no se llevaría a cabo, ya que, el Ejecutivo estaría totalmente unido con el Legislativo, creando la figura de primer ministro entre desiguales, esto quiere decir que el primer ministro no será el líder de su partido, empero, eso no quiere decir que no tenga una estabilidad política, pues no se le puede destituir en un mero voto parlamentario.

Alemania retoma el sistema parlamentario, con su canciller alemán que es elegido por el Parlamento y que no es líder de su partido, y esto ha beneficiado en demasía al Federalismo alemán. Tiene desarrollado un sistema de centralización legislativa en el Federación y de descentralización administrativa en los Länder en casi todas las materias. En cuestiones financieras la Constitución fija un porcentaje de distribución del impuesto sobre la renta y el de sociedades a partes iguales, y aunado a todo esto el Senado, es un consejo federal integrado por los miembros representantes de los gobiernos de los Länder que recién instrucciones directas de ellos, y pueden también ser removidos por los gobiernos locales.[6]

A pesar de la clara muestra que nos da Alemania sobre los beneficios del parlamentarismo hay quienes opinan que no puede haber un cambio radical en México, y hay otros que cuestionan ¿cómo asegurar que en México en realidad beneficiará el parlamentarismo?

México requiere de un cambio de fondo, pues estamos ante una coyuntura que no se puede desperdiciar. El ambiente económico tan borrascoso en el cual nos encontramos, la situación tan grave de inseguridad, la prácticamente nula educación de los habitantes, se deben a la continua falta de consensos políticos, a la centralización de las facultades y al poder que se encuentra ejercido únicamente por un grupo. El Parlamentarismo brindará voz a los grupos minoritarios que actualmente están llegando a un estado de obsolescencia.

Eventualmente, el parlamentarismo logrará crear un Federalismo Neocooperativista donde se compartan los poderes y funciones de las entidades del gobierno central, local y municipal junto con una justa distribución de los ingresos fiscales federales a las esferas locales.

El centralismo es ese pasado ominoso del cual no queremos salir. La única salida es un cambio de fondo, donde dejemos el temor de lado y logremos por primera vez ver a futuro.

[1] Carbonell, Miguel, “Federalismo en México: Principios Generales y Distribución de Competencias”, Anuario de Derecho Constitucional Latinoamericano/2003, Uruguay, Konrad-Adenauer-Stiftung, 2003, Pag. 381.

[2] Ubiarco Maldonado, Juan Bruno, El Federalismo en México y los problemas sociales del país, 2ª Edición, Flores Editor y Distribuidor, México, 2011.

[3] Burgoa, Ignacio, Derecho Constitucional Mexicano, México, Porrúa, 1984, Pag. 411.

[4] Sartori, Giovani, op. cit. , Pag. 118.

[5] Valenzuela, Arturo, Presidencialismo y Parlamentarismo en América Latina, México, Instituto Federal Electoral, 2012, Pag. 14.

[6] Cárdenas Gracia, Jaime, Una Constitución para la democracia, Propuestas para un nuevo orden constitucional, 1ª Edición, México, UNAM, 2000, Pag. 201

2 comentarios

  1. Sin duda México requiere un cambio de fondo, aunque dudo mucho que transitemos de un régimen presidencialista a uno parlamentario. Los propios gobernadores se opondrían a ello (como dice la canción “ya probé la libertad y me gusto”), implica un cambio constitucional y una de las criticas bien ganadas hacia los mandatarios estatales estriba en el control hacia sus diputados federales y locales. Sin embargo creo que ya es tiempo de que las nuevas generaciones pongan estos temas en la agenda política, los impulsen y los aprueben, ello por supuesto incluye revisar el pacto federal, ya que en los últimos 16 años los gobernadores se han comportado como señores feudales, (Basave) o como Virreyes (Granados Roldán 0tto, Nexos 2011) hacen lo que les da la gana y no hay contrapesos, en el tema del sobre endeudamiento, creo que ha obedecido al abuso más que a inequidades fiscales. Finalmente esa falta de honradez y transparencia de los gobernadores la terminamos pagando todos los mexicanos.

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