Naturaleza Humana, Mass media, Democracia y Opinión Pública

2013.11.13.TV.BF
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AUTOR: Alejandro León Celis 

¿QUÉ NOS DICEN LAS CIENCIAS COGNITIVAS?

INTRODUCCIÓN

El presente ensayo pretende elaborar una respuesta crítica al proceso de reflexión del politólogo y filósofo italiano Giovanni Sartori en su obra “Homo Vídens”, al abordar que la nueva cultura del video y la imagen, difundida por los medios de comunicación como la televisión o el internet, están deteriorando nuestra capacidad de abstracción y por consiguiente, cambiando la naturaleza del hombre con objetivos perjudiciales para la humanidad. Además de contrastar sus argumentos con elementos conceptuales provenientes de la psicología cognitiva, psicoanálisis, etc., en un segundo aspecto, se hará una descripción de la evidencia empírica aportada por estas ciencias, y el proceso de reflexión que nos ayuda a verter acerca de conceptos importantes como naturaleza humana, medios de comunicación, democracia y opinión pública.

Lo anterior es importante, porque entender lo que nos dice la psicología cognitiva sobre cómo pensamos, cuál es el proceso de reflexión que ocurre para construir una decisión, opinión o preferencia en un individuo en particular, en el nivel micro, nos puede ayudar a comprender aspectos más generales, en el nivel macro, acerca del comportamiento del ciudadano en una democracia, a la hora de votar y conformar preferencias partidistas, en donde la ideología, la propaganda política, las variables sociodemográficas, etc., desempeñan un papel tan importante a la hora de decidir; además, por último, se intenta reflexionar sobre el papel que juega el ciudadano, como un ser activo en el fenómeno de generación, dirección y desarrollo de la opinión pública.

 

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Parte 1

En 1997 el politólogo y filósofo italiano Giovanni Sartori publicó “Homo Vídens”, un sorprendente trabajo de reflexión que centra el contenido de su crítica en el proceso generado por los medios de comunicación electrónicos en las últimas dos décadas (televisión, internet) caracterizado por una nueva dinámica humana inducida (tele-ver), que introduce cambios profundos y trascendentes en nuestra vida cotidiana, citado por Sartori: video- vivir.

En palabras de este científico social florentino: “la tesis de fondo es que el video está transformando al homo sapiens, producto de la cultura escrita, en un homo vídens para el cual la palabra está destronada por la imagen. Todo acaba visualizado” (Sartori, 2015, p.13). Ya no queremos leer, abstraer, todo lo queremos video ver.

Según Sartori, los efectos devastadores en el ser humano, consisten en que la capacidad de abstracción de nuestro cerebro, que es la base que sostiene el progreso intelectual, científico, cultural, material, lingüístico, etc., se está  deteriorando paulatinamente porque los seres humanos están dejando de usarla al tener todo rápido, digerido, concreto, reducido en las imágenes que recibimos actualmente por los mass media. Y si hemos dejado de usar la capacidad de abstracción, que para empezar, sostiene la mayoría de los conceptos del lenguaje- aprendizaje, entonces la civilización y la cultura, y todo lo que se ha generado por la vía de aprendizaje lecto- escritura, se están deteniendo o en decadencia (Sartori, 2015).

Toda esta nueva dinámica generacional del tele-ver está por consiguiente cambiando la naturaleza del hombre. El nuevo producto humano cultural que está formando la humanidad a partir de las últimas dos décadas, es el vídeo-niño, un ser humano educado desde la infancia en esta dinámica de altas jornadas de televisión, internet y video juegos. ¿Es poco? Pues para Sartori, es lo suficiente para crear un cambio en toda la civilización y la cultura, un cambio de consecuencias negativas.

La humanidad se ha vuelto contra sí misma, en la alegoría del “aprendiz de brujo” los hechizos y la tecnología se rebelan contra el mago, y esta “primacía de la imagen” que hemos hecho una paideia educativa para las próximas generaciones, esta empobreciendo nuestra forma de vida en el presente, imaginemos que nos espera en el futuro.

Pero uno de los efectos más dramáticos, es el que se encuentra en la cultura política democrática. La televisión forma al hommo ludens, y después de formarlo de niño, sigue invadiendo todas las esferas de la vida cotidiana e influencia al adulto, por medio de la información que le vierte en los noticiarios. Es decir, la televisión sigue empobreciendo el conocimiento de lo público, lo convierte en algo banal, en un “show”, etc. Se atreve además, a conducir la opinión pública, a marcar la agenda de lo público, a teledirigir la opinión democrática.

Para Sartori lo que caracteriza a la democracia representativa, como “gobierno de la opinión de la mayoría” es que las opiniones sean “suyas”, realmente las de la mayoría, y no opiniones sembradas, teledirigidas. Es decir, que sea una opinión autónoma, garantizada por los equilibrios pluralistas de otros medios de comunicación como la prensa escrita.

Si la televisión con “la autoridad es la imagen” destrona por consiguiente al argumento, propio del debate rico y pertinente en una democracia; tendremos entonces, una videocracia que teledirige la opinión pública. Resultado, un demos debilitado, no sólo porque la mayoría de los individuos que lo integran están atrofiando su capacidad de entender (nivel micro); sino además, porque estamos sometidos a los efectos de una opinión teledirigida (nivel macro), una opinión que ha dejado de ser autónoma, propia (Sartori, 2015).

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Es un argumento contundente, crítico y deprimente en plena revolución multimedia. Sin embargo, no considero que el poder de los medios de comunicación sea el factor determinante que esté cambiando la naturaleza humana. El concepto de naturaleza humana es (utilizo como analogía la definición de Karl Popper sobre la definición  de “realidad social”) una especie de “control plástico”, es decir, es moldeable en el largo plazo, dentro de ciertas restricciones, y puede modificarse a partir de algunas oportunidades (Popper, 2007). La naturaleza humana no está determinada, pero tampoco es un sistema similar al vuelo de un enjambre de mosquitos. Es una combinación entre control y libertad.

La naturaleza humana es el resultado de un proceso sociocultural, en el que influyen diversos factores que la afectan (sociales, políticos, económicos, culturales y hasta psicológicos), y que le brindan ciertas condiciones para cambiar y transformarse, pero este cambio es gradual y lento en el tiempo y, sus efectos, aunque pueden ser revolucionarios, se dejan sentir en el curso de las décadas siguientes o incluso siglos siguientes.

El psicólogo social de origen judío alemán, promotor del psicoanálisis en nuestro país, Erich Fromm analizó por ejemplo, el impacto de los cambios económicos, sociales, culturales, sobre el individuo, en el siglo XV y XVI, y cómo las ideas del Renacimiento, el desarrollo del protestantismo y de la naciente burguesía, crearon el tipo de hombre diferente para la generación siguiente (modificaron ciertos aspectos de la naturaleza humana del hombre del medievo) de tal forma, que vendría a cambiar las estructuras mentales, sociales, económicas y políticas para los siglos posteriores (Fromm, 2006). Este proceso fue lento. Y una vez que influyó el cambio del hombre hacia el contexto, se preparaban nuevos mecanismos para seguir modificando aspectos de la misma naturaleza humana que iba a dar forma a la Ilustración, para que el ciclo se repitiera más adelante en el tiempo.

Que el día de hoy los medios de comunicación dejen sentir sus efectos en los individuos a lo largo y ancho del orbe con esta cultura del tele-ver, y que este proceso de cambio de la naturaleza humana sea más rápido que en el pasado, eso no quiere decir que esto no ocurra desde tiempo atrás, sin mass media. Quizá empujado por los medios de comunicación el cambio puede sentirse más acelerado, pero varios aspectos de la naturaleza humana siguen modificándose, ese control plástico cambiará para modificar e influir nuevamente en un nuevo tipo de hombre en el futuro, que a su vez cambiará el contexto que le rodea en los años posteriores; y así volver ad infinitum.

El énfasis pertinente de Sartori, es ¿qué tipo de hombre queremos para los años venideros? Para él, el nuevo video niño, no nos va llevar a un cambio destacable cualitativamente hablando. Los medios de comunicación propician que prevalezca una cultura que hace perder la capacidad de abstracción del ser humano. Posiblemente sea cierto, aunque la evidencia que proporciona Sartori para sostener este argumento dista mucho de ser científica, y no es suficiente.

Los últimos descubrimientos de las neurociencias y de la psicología cognitiva, nos han puesto al descubierto la plasticidad del cerebro humano, es decir, que aún capacidades como la inteligencia emocional, difíciles de encauzar por la razón y el proceso de abstracción, pueden adquirirse y refinarse, si la sometemos a un constante proceso de desarrollo, de enseñanza- aprendizaje (Goleman, 2008).

Probablemente no estamos perdiendo del todo la capacidad de abstracción del ser humano que Sartori pretende imputar a la televisión; este debe ser un proceso muy largo y muy lento en el tiempo. Hace algunos años, por ejemplo, Daniel Kahneman, psicólogo estadounidense de origen israelí, ganador del Premio Nobel de Economía en 2002 junto con su colega Amos Tversky, aportaron nueva evidencia empírica desde las teorías cognitivas para construir lo que se llamó teoría de las perspectivas y los atajos heurísticos.

Según Kahneman tenemos dos maneras de pensar, una rápida y otra lenta. La forma rápida es intuitiva y emocional, la usamos los seres humanos con alta frecuencia, sino es que la mayor parte del tiempo para decisiones que consideramos menos complicadas y además, es muy perezosa para la abstracción, le gusta permanecer en esa zona de confort. La otra forma, es una manera lenta, deliberativa y lógica, más abstracta y dificultosa, requiere un considerable esfuerzo mental de nuestra parte para resolver un problema y la usamos con menos frecuencia porque consume un gran proceso de reflexión, concentración y esfuerzo mental (Kahneman, 2014).

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A la luz de esta nueva evidencia empírica aportada desde la psicología, los seres humanos usamos la forma rápida la mayor parte del tiempo, pero eso no quiere decir que por no usar la forma lenta, lleguemos a perder ésta última. El cerebro humano también es como un control plástico. No he sabido de una facultad humana que una vez adquirida, la vayamos deteriorando generacionalmente por falta de uso, al contrario, el largo camino de la humanidad es evolución y desarrollo de nuestras propias capacidades y facultades: razón, emoción, fe, conciencia, intuición, etc.

Regresando al argumento respecto a los medios de comunicación. La televisión apela al uso constante de la forma rápida de pensar, intenta excitar nuestro lado emocional, es el objetivo del video- imagen, pero eso no quiere decir que perdamos para siempre nuestra capacidad de abstracción, o que incluso, no deseemos llegar a reflexionar sobre el contenido de lo que difunden los medios informativos. Sartori probablemente puede estar equivocado.

En este nivel micro e individual, aún existe un intenso debate entre las aportaciones de la psicología cognitiva para saber cómo las personas toman decisiones específicas y cómo conforman sus opiniones y preferencias. Estas líneas de investigación siguen aportando evidencia empírica sorprendente. Esa misma evidencia aportada en el plano individual y que conciben al individuo como un ser activo y dinámico a la hora de tomar las decisiones, en el nivel macro, también se contrapone con la visión de un ser humano pasivo que solo se deja “teledirigir” o influir por la “visión” que le imponen los medios de comunicación, el gobierno, los empresarios, etc.

Con esto, no niego que los “mass media” no hagan sentir ciertos efectos en las personas a la hora de tomar decisiones –sobre todo a la hora de reforzar opiniones, gustos, decisiones preestablecidas, etc.,-, pero tampoco son agente poderoso ni principal del cambio de la naturaleza humana, como lo pretende enfatizar Sartori.

BIBLIOGRAFÍA

Fromm, E. (2006). El Miedo a la Libertad. (1a Edición). Barcelona, España: Paidós.

Goleman, D. (2008). Inteligencia Emocional. (31ª Edición). México, D.F.: Javier Vergara Editor.

Kahneman, D. (2014). Pensar rapido, pensar despacio. (1a Edición). México, D.F.: DeBolsillo.

Popper, K. R. (2007). Conocimiento objetivo: un enfoque evolucionista. (5a Edición). Madrid, España: Tecnos.

Sartori, G. (2015). Homo Videns: la sociedad teledirigida. (1a ed.). México, D.F.: DeBolsillo.

Un comentario

  1. Esta teoría de Sartori toma en enfasís la teoría materialista de que el hombre es producto de su educación y de las circunstancias pero no creen que se olvida que estás mismas circunstancias son producto de hombre. De que también un cambio en esa educación “manipulada” podría cambiar por voluntad. Me gusto el ensayo , muy buen trabajo

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